El politólogo Mario Riorda evalúa las percepciones sobre el Estado y la política en los votantes de Javier Milei.
El politólogo experto en comunicación política, Mario Riorda, ha planteado que los votantes del candidato presidencial de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, «de ninguna manera están en contra del Estado» y ha alertado sobre la creciente falta de legitimidad de los ganadores de las elecciones en la política actual.
Riorda, que lanzó un documental sobre los cambios en la comunicación política en los últimos treinta años, sostiene que el 80% de los mensajes electorales se centran en potenciar la imagen de los líderes y sus atributos personales, mientras que solo el 20% se dedica a las propuestas electorales.
El experto considera que el resultado de las PASO es una evidencia de la hiperpersonalización en la política, ya que Milei, que carece de estructura partidaria, salió primero en las elecciones. También destaca la tendencia a la «tribalización», que involucra la formación de grupos en torno a líderes con intereses comunes.
Riorda advierte que esta tendencia lleva a la aparición de posturas políticas que estigmatizan a otros grupos, especialmente a adversarios, y que se basan en la lógica de la «autocelebración» y la «políticamente incorrecta», lo que choca con las normas del consenso social y los límites moralmente aceptables.
En cuanto a Milei, Riorda sugiere que su ascenso se basa en la demanda de «libertad» en oposición a ciertas instituciones que se perciben como ineficientes, particularmente el Estado. Sin embargo, el politólogo argumenta que la mayoría de los votantes de Milei no están en contra del Estado, sino que creen que es mal valorado porque no puede hacer frente a muchas tareas.
A pesar de las diferencias en las opiniones de los votantes de Milei, Riorda destaca que son racionales en su hartazgo y que mantienen firmemente su voto por él. Además, señala que el votante es tanto emocional como racional, pero en caso de conflicto entre razón y emoción, prevalece la emocionalidad.
Riorda sugiere que en lugar de enfrentar el discurso popularizante y polarizante de Milei, es necesario apelar a la interpelación, que ofrece un debate tranquilo y racional, y busca generar un espacio de consideración de argumentos independientemente de la elección individual de cada persona.
Finalmente, Riorda advierte que ganar las elecciones ya no garantiza la legitimidad política, ya que los consensos son precarios y los niveles de diferenciación y radicalización son altos en la política actual.