Ahora que ganamos una final a Brasil en el Maracaná y vamos dejando atrás la tristeza de años y de meses y de días.
Ahora que lloramos y reímos juntos como hacía más de 28 años que no lo hacíamos. Ahora que por fin se cerró este ciclo que tan injusto había sido con quien mas le ha dado al futbol en los últimos 20 años.
Ahora que lo vimos cantar el himno en cada partido y animar como un gran capitán a sus compañeros cuando la melodía deja de sonar por los parlantes cada estadio.
Ahora que lo vimos sangrar en la cancha. Dejar un tobillo como sólo D10S nos había enseñado.
Ahora que crearon una selección épica, pero sobre todo una épica de la selección. Dejando atrás a familias, clubes, vacaciones y otras obligaciones para encerrarse durante 45 días para brindarnos este triunfo.
Ahora que lloramos de alegría, una y otra vez, cada vez que volvemos a ver el abrazo, tras el pitido final del árbitro en la final, como tus compañeros fueron a buscarte para decirte que esta vez sí.
Ahora que nos hizo abrazarnos con Neymar por más de 25” en sin duda uno de los abrazos más importantes de la historia del futbol y que da centralidad al espíritu de potrero que tiene para los latinoamericanos el futbol.
Ahora que los vimos festejar en vivo gracias al Live del Kun y bailamos con ustedes y tomamos ferné.
Ahora que entendimos que sos uno más en la ronda del mate o para jugar truco que precisamente esa es tu grandeza.
Ahora que los hinchas van a la puerta de tu casa a decirte gracias, “la concha de su madre”.
Ahora que nos emocionamos con la historia del abuelo que cumplió 100 años y que anota metódica y vitalmente, todos tus goles en sus cuadernos, a mano; y que ahí estabas vos para también saludarlo, como a cada hincha que te cruza o te persigue.
Ahora que en términos de Passolini, dejaste de ser narrativa y novela en el fútbol, para transformarte en poesía. Y que ya no te vemos por una ventana catalana, con exceso de envidia, hacer felices a una pequeña nación en ciernes.
Ahora que podemos valorar positivamente las finales perdidas, y darle el valor que se merece a una generación de jugadores maravillosa, comandada por el otro gran jugador de la historia.
Ahora que todos y todas y todes sabemos que el mainstream de nuestro periodismo no está a la altura ni de los jugadores ni de los hinchas y bien sabemos que como ustedes cantan “son unos hijos de puta”.
Ahora que te vimos llamar a tu familia desde la mitad de la cancha y desde el principio del festejo.
Ahora que esperamos cada nuevo post tuyo o de Antonella con previo fervor y misteriosa lealtad.
Ahora que nos emocionamos con cada historia que Antonella, nuestra Antonella, sube a su Instagram. Y queremos a Mateo, Ciro y Thiago.
Ahora que lo extrañamos con vos y junto a vos al Diego.
Ahora que estábamos huérfanos y seguimos de duelo por Diego y por más de 100 mil muertos que sin Pandemia seguramente hoy estarían con la resaca de los festejos de hace una semana.
Ahora que podemos volver a sentirnos orgullosos y orgullosas aún de nuestra propia barbarie en los festejos y reconocernos allí con nuestras miserias y locuras como lo que somos: orgullosamente argentinos.
Voy a hacer un hilo con lo que pasó entre ayer y hoy al que voy a titular "MI PAIS"
— Gonza el nieves (@gonza_fh) July 11, 2021
Empezando por la mascota que era argentina y se metió al vestuario a festejar pic.twitter.com/WRbGzDzA1M
Ahora que te amamos, Messi; y vos a nosotres también.


