La calle vuelve a llenarse: organizaciones sociales y piqueteras buscan reconstruir una oposición al ajuste

En este momento estás viendo La calle vuelve a llenarse: organizaciones sociales y piqueteras buscan reconstruir una oposición al ajuste
  • Categoría de la entrada:Ciudadanías
  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura

Movimientos sociales, agrupaciones piqueteras y sectores sindicales preparan nuevas protestas contra el gobierno de Javier Milei en un contexto marcado por recesión, caída del empleo y deterioro social.

La crisis empezó a cambiar el clima.

Y la calle empieza a mostrarlo.

Después de meses de fragmentación y repliegue, distintas organizaciones sociales y piqueteras comenzaron a coordinar nuevas protestas contra el gobierno de Javier Milei, con reclamos que van desde la restitución de programas sociales hasta el aumento del desempleo y la caída del consumo.

La convocatoria no surge de un solo sector.

Incluye movimientos de la economía popular, agrupaciones territoriales y organizaciones que durante los últimos años tuvieron diferencias políticas y metodológicas, pero que ahora encuentran un punto común: el impacto social del ajuste.

El reclamo inmediato gira alrededor del programa “Volver al Trabajo”, eliminado por el Gobierno y luego restituido parcialmente por una medida judicial. Pero el trasfondo es más amplio.

En los barrios populares, las organizaciones describen un escenario cada vez más difícil: menos changas, caída de ingresos y aumento de la demanda alimentaria.

La situación también se conecta con otros conflictos que crecieron en las últimas semanas.

Marchas de jubilados.
Reclamos universitarios.
Protestas sindicales.

Sectores distintos, pero atravesados por un mismo clima de desgaste económico.

El Gobierno mantiene, por ahora, una postura rígida.

Sostiene el protocolo antipiquetes impulsado por Patricia Bullrich y ratifica la idea de limitar cortes y movilizaciones.

Pero la conflictividad social empieza a crecer en paralelo al deterioro económico.

Y eso modifica el escenario político.

Porque durante buena parte del primer tramo de gestión, Milei logró sostener apoyo incluso en medio del ajuste, apoyado en la desaceleración inflacionaria y en una narrativa de confrontación con “la casta”.

Ahora aparece otro problema.

La persistencia de la recesión.

El cierre de empresas.
La caída del empleo.
Y un malestar cotidiano que empieza a sentirse más allá de los sectores históricamente movilizados.

Las organizaciones sociales intentan leer ese cambio.

Por eso hablan de “unidad” y buscan ampliar alianzas con sindicatos, universidades y otros espacios afectados por la crisis.

No es casual.

El movimiento piquetero nació justamente en momentos de fuerte exclusión económica y desempleo, especialmente en los años noventa y la crisis de 2001.

La diferencia es que el escenario actual combina esa memoria social con nuevas tensiones: precarización digital, caída del trabajo informal y un Estado que redujo drásticamente la asistencia.

La incógnita ahora no es solo cuántas protestas habrá.

Sino qué volumen social pueden alcanzar.

Porque cuando distintos sectores empiezan a coincidir en el malestar, la calle deja de ser únicamente un espacio de resistencia.

Empieza también a convertirse en termómetro político.

Y ese termómetro, lentamente, parece empezar a subir.