La intensa ola de calor que afecta a gran parte de Europa es consecuencia directa del cambio climático provocado por la actividad humana, según un nuevo estudio científico. Los investigadores sostienen que un episodio de esta magnitud habría sido prácticamente imposible hace medio siglo y advierten que este tipo de fenómenos extremos serán cada vez más frecuentes.
Europa atraviesa uno de los episodios de calor más severos de su historia reciente.
Mientras numerosos países registran temperaturas récord, un análisis realizado por el consorcio científico World Weather Attribution concluyó que la actual ola de calor no puede explicarse únicamente por la variabilidad natural del clima y que el calentamiento global desempeñó un papel determinante en su intensidad.
Los investigadores estiman que, si el mismo patrón meteorológico hubiera ocurrido hace unos 50 años, las temperaturas habrían sido aproximadamente 3,5 °C más bajas.
En esas condiciones, un fenómeno de estas características habría sido extremadamente improbable, lo que refuerza la evidencia de que el cambio climático está modificando la frecuencia y la intensidad de los eventos extremos.
La ola de calor provocó temperaturas superiores a los 40 grados en distintos países europeos, afectó el funcionamiento de servicios públicos, incrementó el riesgo de incendios forestales y generó una fuerte presión sobre los sistemas sanitarios debido al aumento de casos relacionados con el estrés térmico.
Los especialistas explican que el calentamiento global no genera por sí solo las olas de calor, pero sí aumenta considerablemente la probabilidad de que se produzcan y hace que alcancen temperaturas más elevadas y se prolonguen durante más tiempo.
Además, advierten que las noches extremadamente cálidas representan uno de los mayores riesgos para la salud, ya que impiden que el organismo se recupere del calor acumulado durante el día, especialmente en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.
Los científicos sostienen que, si las emisiones de gases de efecto invernadero continúan aumentando, este tipo de episodios dejarán de ser excepcionales para convertirse en una realidad cada vez más habitual durante los veranos europeos.
El estudio refuerza el consenso científico sobre la influencia del cambio climático en los fenómenos meteorológicos extremos y vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de acelerar las medidas de adaptación y reducción de emisiones.
Porque, según los investigadores, lo que hoy se considera una ola de calor histórica podría convertirse en el clima habitual de las próximas décadas.