El aumento de la morosidad en el sistema financiero amenaza con convertirse en uno de los principales obstáculos para la recuperación económica. Aunque el Gobierno apuesta a que el crédito vuelva a impulsar el consumo, especialistas advierten que más de cinco millones de argentinos quedaron fuera del sistema financiero tradicional por el crecimiento de los incumplimientos en los pagos.
La expansión del crédito al consumo, que había acompañado la recuperación de la actividad entre fines de 2024 y 2025, perdió impulso en los últimos meses y las perspectivas de una nueva etapa de crecimiento aparecen condicionadas por el deterioro de la capacidad de pago de familias y empresas.
Según estimaciones de consultoras privadas, la morosidad de las familias alcanzó el 12,7% del sistema financiero en mayo. Esto implica que entre 5,3 y 5,8 millones de personas se encuentran en situación de mora y, en muchos casos, ya no califican para acceder a nuevos préstamos.
Los analistas sostienen que el aumento del desempleo, la informalidad laboral y la recuperación todavía insuficiente de los ingresos explican buena parte de este escenario, que obliga a las entidades financieras a endurecer las condiciones para otorgar financiamiento.
Si bien algunos economistas consideran que el nivel de morosidad podría haber alcanzado un techo y comenzar a estabilizarse en los próximos meses, coinciden en que el problema continuará limitando la expansión del crédito y su capacidad para impulsar el consumo.
Desde el sector financiero también señalan que los bancos priorizan la refinanciación de clientes antes de catalogarlos como morosos definitivos, por lo que la cantidad de personas con dificultades para afrontar sus deudas podría ser incluso mayor que la reflejada por las estadísticas.
En este contexto, el crédito difícilmente recupere en el corto plazo el protagonismo que tuvo como motor de la actividad económica. La evolución de los salarios, el empleo y la capacidad de pago de los hogares será determinante para que el financiamiento vuelva a desempeñar un papel relevante en la recuperación del consumo y de la economía.