Una nueva tecnología con plasma podría eliminar los «químicos eternos» del agua potable

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Investigadores desarrollan un sistema basado en plasma capaz de degradar los PFAS, conocidos como «químicos eternos», sustancias extremadamente resistentes que contaminan fuentes de agua en todo el mundo. La tecnología representa un avance prometedor para mejorar la calidad del agua potable y enfrentar uno de los mayores desafíos ambientales de las últimas décadas.

Los PFAS son compuestos sintéticos utilizados desde hace décadas en productos como sartenes antiadherentes, envases de alimentos, espumas contra incendios y textiles impermeables.

Su principal característica es que prácticamente no se degradan en la naturaleza, por lo que permanecen durante años en el agua, el suelo e incluso en el organismo humano. Por esa razón se los conoce como «químicos eternos».

Frente a este problema, un grupo de científicos trabaja en una tecnología que emplea plasma para destruir estas sustancias. El plasma, considerado el cuarto estado de la materia, genera partículas altamente energéticas capaces de romper los fuertes enlaces químicos que hacen tan resistentes a los PFAS.

A diferencia de otros métodos que solo filtran o concentran estos contaminantes, el nuevo sistema apunta a descomponerlos directamente, reduciendo el riesgo de que vuelvan a ingresar al ambiente.

Los ensayos realizados hasta el momento muestran resultados alentadores y abren la posibilidad de aplicar esta tecnología en plantas de tratamiento de agua potable y de aguas residuales, donde la eliminación de estos compuestos representa uno de los mayores desafíos para los sistemas actuales.

Los investigadores sostienen que todavía serán necesarias nuevas pruebas para evaluar su implementación a gran escala y determinar sus costos operativos, pero consideran que el método tiene un importante potencial para complementar las tecnologías de purificación ya existentes.

La presencia de PFAS preocupa cada vez más a autoridades sanitarias y ambientales debido a que diversos estudios vinculan la exposición prolongada a estas sustancias con efectos adversos para la salud. Por ese motivo, numerosos países avanzan en regulaciones más estrictas y en el desarrollo de nuevas herramientas para detectar y eliminar estos contaminantes del agua.