El telescopio CART quedó al 90% y crece la preocupación por su futuro en San Juan

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El radiotelescopio chino-argentino está prácticamente terminado, pero un cargamento con piezas fundamentales permanece retenido en la Aduana desde septiembre de 2025. La Universidad Nacional de San Juan reclama una solución para completar una obra destinada a investigaciones astronómicas y geodésicas.

A más de 2.300 metros sobre el nivel del mar, en la estación Carlos Cesco de Calingasta, San Juan, una enorme antena de 40 metros de diámetro espera desde hace más de un año poder mirar finalmente hacia el cielo. El Radiotelescopio Chino-Argentino, conocido como CART, alcanzó alrededor del 90% de avance, pero su puesta en funcionamiento quedó frenada por la falta de componentes que permanecen retenidos en la Aduana.

El proyecto nació como una iniciativa de cooperación científica entre Argentina y China y fue pensado para desarrollar investigaciones en radioastronomía, geodesia y georreferenciación. Su diseño permitiría estudiar con gran precisión tanto la posición y los movimientos de la Tierra como distintos fenómenos del universo. La propia Universidad Nacional de San Juan señala entre sus aplicaciones el estudio de regiones donde nacen estrellas, restos de supernovas y otros objetos astronómicos.

El problema principal se encuentra ahora en un contenedor que permanece detenido desde el 3 de septiembre de 2025. Allí hay materiales necesarios para completar la instalación, entre ellos pinturas especiales para proteger la estructura, repuestos metálicos y componentes electrónicos que resultan fundamentales para que la antena pueda comenzar a recibir y procesar señales.

Desde la Universidad Nacional de San Juan aseguran que se agotaron distintas vías institucionales para intentar destrabar la situación. Hubo gestiones ante organismos nacionales vinculados con la ciencia, la Aduana y Defensa, además de contactos con representantes diplomáticos y legisladores. Sin embargo, hasta ahora no se consiguió una solución que permita liberar el equipamiento y retomar los trabajos.

Una de las dificultades surgió por inconsistencias en la declaración de parte del contenido del cargamento. Desde la universidad explicaron que se trató de un error en la documentación y propusieron distintas alternativas para resolverlo, incluso devolver los materiales a China y realizar un nuevo envío. Según el relato de las autoridades universitarias, ninguna de esas opciones permitió destrabar la carga.

El freno ocurre además en medio de una creciente tensión internacional entre Estados Unidos y China. El CART quedó involucrado en ese escenario porque se trata de un proyecto científico desarrollado con participación china, mientras que distintos funcionarios e investigadores han señalado que Washington observa con atención algunas instalaciones vinculadas con China en la región. La relación entre esa disputa geopolítica y la situación concreta del radiotelescopio es señalada por investigadores y medios especializados, aunque no existe una confirmación oficial que atribuya directamente la demora a una decisión de ese tipo.

La comunidad científica argentina rechaza que el CART sea presentado como una instalación militar. Sus aplicaciones previstas están vinculadas con la observación astronómica y con mediciones de alta precisión sobre la Tierra. El proyecto contempla, entre otras posibilidades, el trabajo conjunto con otros radiotelescopios para mejorar la resolución de las observaciones y ampliar las investigaciones realizadas desde el hemisferio sur.

La situación también tiene una particularidad económica: gran parte del equipamiento fue financiado por China, mientras que San Juan aportó infraestructura necesaria para el emplazamiento. Por eso, la discusión sobre la continuidad del proyecto no pasa solamente por conseguir nuevos recursos para comprar el telescopio, sino por resolver cuestiones administrativas y de cooperación que permitan completar una obra que ya está prácticamente construida.

Mientras la antena permanece detenida, investigadores vinculados con el proyecto continúan capacitándose para estar preparados cuando llegue el momento de ponerla en funcionamiento. La intención es que el tiempo de espera no signifique perder las capacidades profesionales desarrolladas durante los años de construcción.

El futuro del CART sigue, de esta manera, atado a una definición que permita completar el último tramo de una obra de enorme escala. Con el 90% construido, abandonar definitivamente el proyecto significaría dejar en la cordillera una estructura diseñada para una actividad científica que todavía no pudo comenzar. Para la comunidad académica sanjuanina, el desafío ahora es conseguir que ese gigantesco instrumento deje de ser una obra inconclusa y pueda convertirse finalmente en una herramienta para estudiar la Tierra y el universo.