Un corredor de más de 650 kilómetros conectará localidades, sitios religiosos y atractivos turísticos desde Ailinco hasta Villa La Angostura. El plan vial provincial contempla nuevas obras de pavimentación y repavimentación para mejorar la conectividad interna, fortalecer el turismo y ampliar la integración con Chile.
En Neuquén, las rutas también cuentan historias. Algunas atraviesan montañas, otras siguen antiguas huellas de trashumancia y muchas conectan pequeñas localidades que durante años quedaron alejadas de los grandes circuitos turísticos. El Camino de la Fe busca convertir esa geografía dispersa en un recorrido común, donde infraestructura, patrimonio y turismo puedan avanzar por la misma senda.
El proyecto contempla un corredor de más de 650 kilómetros que une el paraje Ailinco, en el circuito Domuyo y la región del Alto Neuquén, con Villa La Angostura, en la Región de los Lagos del Sur. A lo largo de la traza se reúnen más de 40 capillas, monumentos, sitios históricos y espacios considerados de valor religioso y cultural.
La propuesta no se limita al turismo religioso. El objetivo es que las nuevas rutas permitan mejorar la circulación entre localidades y, al mismo tiempo, generen condiciones para que crezcan actividades comerciales, productivas y de servicios vinculadas al movimiento de visitantes.
Entre los puntos más reconocibles del recorrido aparecen el parque temático Vía Christi y el Cristo Luz, en Junín de los Andes, dos obras del arquitecto y escultor Alejandro Santana. Pero el atractivo del corredor también está en lugares más pequeños: capillas rurales, espacios vinculados a la historia de las comunidades y paisajes que forman parte de la identidad neuquina.
La infraestructura es la pieza que puede hacer que ese mapa deje de ser solamente una sucesión de puntos turísticos. Por eso, la Provincia lleva adelante distintas obras sobre rutas estratégicas.
En el corredor hacia Icalma, por ejemplo, se ejecuta la pavimentación de 13 kilómetros de la Ruta Provincial 11, entre el empalme con la Ruta Provincial 13 y Moquehue. La obra presenta un avance superior al 17 por ciento y tiene finalización prevista para 2027.
También avanza la pavimentación de 12 kilómetros de la Ruta Provincial 60, entre el portal del Parque Nacional Lanín y el paso internacional Mamuil Malal. Según la información oficial, los trabajos alcanzan aproximadamente el 52 por ciento de avance y se prevé su finalización para marzo de 2027.
El Paso Hua Hum aparece como otro de los puntos incluidos en esta estrategia. La Provincia proyecta comenzar en diciembre de 2026 la pavimentación de 40 kilómetros de la Ruta Provincial 48.
El norte neuquino también tiene un papel central. En el corredor de la Ruta Provincial 6 está prevista la pavimentación de 24 kilómetros entre Octavio Pico y el empalme con la Ruta Provincial 8, además de la repavimentación de aproximadamente 54 kilómetros entre Octavio Pico y Rincón de los Sauces.
A eso se suma la pavimentación de 22 kilómetros de la Ruta Provincial 46, entre el arroyo Coloco y el empalme con la Ruta Provincial 24.
Pero quizá uno de los componentes más ambiciosos del proyecto sea su dimensión internacional. El Camino de la Fe se vincula con una estrategia más amplia para mejorar los pasos fronterizos y consolidar corredores que conecten Neuquén con Chile.
La planificación incluye tres pasos internacionales ya pavimentados —Pino Hachado, Cardenal Samoré e Icalma— y contempla nuevas obras relacionadas con Pichachén, un paso considerado estratégico para la integración con la región chilena del Biobío. Allí se proyectan 88,6 kilómetros de pavimentación distribuidos entre distintos tramos de las rutas provinciales 38, 57 y 6.
La conexión con Chile no es solamente una cuestión turística. También puede convertirse en una vía para ampliar los intercambios comerciales y productivos de la región. En ese sentido, el proyecto forma parte de una mirada más amplia sobre la infraestructura neuquina: conectar localidades, facilitar el tránsito de bienes y personas y abrir nuevas alternativas de integración hacia el Pacífico.
La inversión prevista para las obras alcanza los $482.967 millones y combina distintas fuentes de financiamiento, entre ellas el traspaso de rutas nacionales a la Provincia, el prefinanciamiento privado de empresas petroleras y créditos internacionales.
El Camino de la Fe fue establecido mediante la Ley Provincial N°3564, que plantea entre sus objetivos el desarrollo sostenible de las economías regionales, la preservación del patrimonio religioso material e inmaterial y el respeto por la diversidad de credos.
Esa última dimensión resulta especialmente importante. La idea de un corredor asociado a la fe no tiene por qué reducirse a una única forma de vivir la espiritualidad. En el territorio neuquino conviven distintas tradiciones, historias y formas de relacionarse con el paisaje. El proyecto también recupera la presencia salesiana en el norte, la influencia de los misioneros jesuitas hacia el sur y la tradición de la trashumancia, expresada en pequeñas capillas rurales que aparecen a lo largo del recorrido.
Así, una ruta puede terminar funcionando como algo más que una obra de ingeniería. Puede ser también una forma de ordenar un territorio, acercar comunidades y darle visibilidad a lugares que durante mucho tiempo quedaron fuera de los circuitos turísticos principales.
El desafío será que esa conectividad se traduzca efectivamente en oportunidades para las localidades. Que el visitante no solamente pase, sino que se quede; que consuma en un comercio, conozca una historia, recorra un paisaje o encuentre un emprendimiento local.
El Camino de la Fe propone justamente eso: que las rutas no sean solamente caminos para llegar a otro lugar, sino parte de la experiencia. En una provincia extensa y diversa como Neuquén, conectar también puede ser una manera de integrar.
Y esta vez, el destino no parece ser solamente una ciudad o un paso fronterizo. Es la posibilidad de que todo el recorrido tenga algo para contar.