Lionel Messi atraviesa sus últimas horas como futbolista de la Selección Argentina en el predio de Ezeiza, donde compartió un asado con el plantel antes de su despedida frente a Benín. Lionel Scaloni prepara una formación con varios de los referentes del ciclo para una noche cargada de simbolismo.
Después de más de dos décadas con la camiseta argentina, Lionel Messi vive las horas finales de su etapa como jugador de la Selección. El domingo 4 de octubre llegó al predio de Ezeiza desde Rosario y volvió a encontrarse con un grupo que, durante años, se convirtió en mucho más que un equipo de fútbol. La noche terminó alrededor de un asado compartido con sus compañeros, en una escena tan argentina como especial por lo que representa.
El lunes 5 de octubre marcó el último entrenamiento de Messi con la camiseta nacional antes del partido frente a Benín. El encuentro está previsto para este martes 6 de octubre, desde las 20, en el estadio Monumental, en una jornada preparada como despedida para uno de los futbolistas más importantes de la historia de la Selección.
Las imágenes difundidas por las cuentas oficiales del seleccionado mostraron a Messi junto a Lionel Scaloni, Claudio Tapia y distintos integrantes del plantel. También aparecieron algunos de los nombres que fueron protagonistas centrales del ciclo que comenzó en 2018: Rodrigo De Paul, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico, entre otros.
Hay algo particular en estas últimas concentraciones. El fútbol sigue estando, claro, pero alrededor de la pelota aparece también la memoria. Los entrenamientos, los viajes, los vestuarios y las cenas que durante años formaron parte de la rutina de la Selección ahora adquieren otro significado porque una etapa está llegando a su final.
Scaloni, mientras tanto, prepara un equipo prácticamente de gala para acompañar la despedida. Después de utilizar formaciones alternativas en los amistosos contra Bolivia y Burkina Faso, el entrenador apunta a colocar a varios de sus principales referentes desde el comienzo frente a Benín.
La probable formación mantiene el esquema 4-3-3 que tantas veces identificó a la Selección durante el ciclo de Scaloni: Emiliano Martínez; Agustín Giay, Cristian Romero, Nicolás Otamendi y Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Enzo Fernández y Alexis Mac Allister; Lionel Messi, Lautaro Martínez y Julián Álvarez.
No todos los campeones estarán presentes. Leandro Paredes es una de las ausencias más importantes debido a la suspensión que cumple tras los incidentes ocurridos luego de la final del Mundial 2026. La AFA apeló la sanción, pero el castigo todavía permanece vigente para esta fecha FIFA.
También habrá otros nombres conocidos que no estarán en el Monumental. Alejandro “Papu” Gómez recibió una invitación para participar de la despedida, pero decidió no asistir. Nahuel Molina y Paulo Dybala tampoco estarán debido a que sus clubes no les dieron autorización para viajar, mientras que Franco Armani y Guido Rodríguez tienen compromisos con sus respectivos equipos.
Aun con esas ausencias, el encuentro tendrá una presencia fuerte de futbolistas que compartieron con Messi buena parte de sus años más importantes en la Selección. Será una última fotografía colectiva de una generación que consiguió transformar una historia de frustraciones en una etapa marcada por títulos.
Messi llega a esta despedida con 207 partidos disputados con Argentina desde su debut en 2005, 125 goles y 68 asistencias, además de cuatro títulos conquistados con la camiseta albiceleste. Los números explican una parte de la dimensión de su recorrido, aunque difícilmente alcancen para contar todo lo que significó su presencia durante estos años.
Porque la historia de Messi con la Selección también está hecha de momentos que no aparecen en una estadística. Está el primer gol, las finales perdidas, las críticas, las lágrimas, el regreso, la Copa América de 2021, la Finalissima, el Mundial de Qatar y la consagración que durante tantos años pareció imposible.
Ahora llega el último capítulo.
El martes, cuando el equipo salga al campo del Monumental, la camiseta número 10 volverá a ocupar el centro de la escena. Esta vez no habrá una nueva competencia que preparar después ni otro torneo esperando en el horizonte inmediato. Habrá una despedida.
Y quizá por eso el asado de Ezeiza tenga un significado especial. Antes de las luces del estadio, de los homenajes y de una multitud que volverá a cantar por Messi, estuvo una mesa compartida con sus compañeros.
Después de tantos años, el fútbol vuelve a recordar que algunas historias enormes también se construyen en momentos sencillos: una charla, una sonrisa, un entrenamiento y un asado antes de salir a jugar por última vez con la camiseta argentina.