
La obra icónica de Gustave Courbet, «El origen del mundo», fue víctima de un acto vandálico perpetrado por la artista Deborah de Robertis, en una acción denominada ‘No se separa a la mujer del artista’. El incidente ocurrió en el museo Pompidou de Metz, donde la pintura estaba en exhibición.
La obra de arte históricamente controversial de Gustave Courbet, «El origen del mundo», pintada en 1866 y conocida por su explícita representación del sexo femenino, fue objeto de vandalismo en el museo Pompidou de Metz. La pintura, prestada por el Museo de Orsay de París para una exposición dedicada al psicoanalista Jacques Lacan, estaba protegida por una pantalla de cristal cuando fue atacada.
El acto fue llevado a cabo por la artista franco-luxemburguesa Deborah de Robertis, como parte de una acción denominada «No se separa a la mujer del artista». Esta acción, llevada a cabo en el contexto del movimiento #Metoo, buscaba cuestionar y reflexionar sobre el papel de la mujer en el arte y la sociedad contemporánea.
Deborah de Robertis ya había protagonizado otras acciones artísticas controvertidas en el pasado, incluyendo una en la que apareció desnuda en el Santuario de Lourdes en 2018, lo que le valió una multa por parte de la justicia francesa. Sin embargo, sus actuaciones continúan generando debate y reflexión sobre temas de género, cuerpo y moralidad en el arte.
«El origen del mundo» ha sido objeto de críticas y controversias a lo largo de los años, siendo considerado por algunos como indecente y ofensivo para la moral religiosa. A pesar de su importancia artística, la obra sigue generando reacciones polarizadas en el siglo XXI, como lo demuestra la cancelación de perfiles en redes sociales que utilizan la imagen como foto de perfil.