Una fusilada que vive
En esta larga noche argentina, donde el poder dicta condenas con la tinta del privilegio, Cristina Fernández de Kirchner se ha convertido en una fusilada que vive. Como Antígona desafiando el mandato injusto; como Juana de Arco enfrentando la hoguera; como los fusilados de José León Suárez que narró Rodolfo Walsh, Cristina sobrevive al intento de ejecución simbólica. Herida, pero de pie. Condenada, pero viva. Proscripta, pero más presente que nunca.* En 1956, Walsh recogió los testimonios de hombres que sobrevivieron a un fusilamiento real. Hoy,…