Jóvenes argentinos menores de 30 años fueron destacados en el concurso Pale Blue Dot Visualization Challenge, organizado por la NASA, por sus innovadores proyectos en acceso al agua potable y mitigación de riesgos climáticos.
En un contexto de creciente preocupación por el cambio climático y la inseguridad hídrica, cinco jóvenes científicos argentinos han sido reconocidos por la NASA en el concurso Pale Blue Dot Visualization Challenge. Francisco Furey y Malena García Vildoza, del equipo Viva Aqua, ganaron por su trabajo sobre acceso al agua potable, mientras que María Azul Schvartzman, Iván Barbero y Alfonso Aguilera recibieron una Mención Honorífica por su proyecto de mitigación de riesgos climáticos.
El equipo Viva Aqua, compuesto por Francisco Furey y Malena García Vildoza, se centró en la crisis global de acceso al agua potable. Utilizando tecnología de aprendizaje automático, desarrollaron mapas de alta resolución del nivel de agua subterránea. Este proyecto, alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, tiene el potencial de ayudar a comunidades a monitorear y localizar fuentes de agua limpia de manera eficiente. El equipo, multidisciplinario, incluye también a Adam Zheng y El Hadji Malick DIEYE, y ha obtenido datos cruciales sobre niveles de agua subterránea en Gambia, mejorando la capacidad de predicción y gestión de recursos hídricos.
El otro equipo argentino distinguido, formado por María Azul Schvartzman, Iván Barbero y Alfonso Aguilera, se enfocó en la mitigación de riesgos climáticos. Utilizando imágenes satelitales y herramientas geoespaciales, desarrollaron una herramienta para identificar correlaciones entre el uso del suelo y el suministro de agua potable urbana. Este modelo teórico permite predecir incidentes relacionados con el agua y facilita la toma de decisiones informadas en infraestructura y planificación. La herramienta ha sido aplicada a la cuenca del río Santa Lucía en Uruguay, demostrando su capacidad para abordar desafíos hídricos urbanos y contribuir a una gestión sostenible de los recursos.
Estos proyectos, reconocidos entre casi 1600 participantes de 100 países, destacan la excelencia y el impacto de la innovación argentina en la ciencia y tecnología aplicada a problemas globales. Las soluciones desarrolladas por estos jóvenes científicos no solo abordan problemas inmediatos, sino que también proporcionan herramientas valiosas para formuladores de políticas y comunidades, promoviendo un desarrollo sostenible y resiliente frente a los desafíos climáticos y hídricos actuales.