Colapinto remontó ocho puestos, pero Alpine pagó caro su apuesta en Bahréin

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El piloto argentino largó 21° y terminó 13° en el Gran Premio de Bahréin disputado en Sepang. Una arriesgada elección de neumáticos dejó a Colapinto muy retrasado en el comienzo, aunque logró recuperarse con un buen ritmo en la segunda mitad de la carrera.

Franco Colapinto terminó el Gran Premio de Bahréin con una mezcla difícil de separar: la satisfacción de haber recuperado ocho posiciones y la bronca por una estrategia que, según sus propias palabras, condicionó buena parte de su carrera.

El argentino largó desde el puesto 21° y cruzó la bandera a cuadros en el 13°, en una competencia marcada por la lluvia, los cambios en el estado de la pista y varias decisiones estratégicas. El resultado no alcanzó para sumar puntos, pero sí permitió mostrar una capacidad de recuperación que había quedado escondida detrás de un comienzo complicado.

El problema apareció incluso antes de que la carrera tomara velocidad. La lluvia había dejado el circuito de Sepang, en Malasia, todavía muy mojado y la mayoría de los equipos optó por neumáticos intermedios. Alpine, en cambio, decidió colocar neumáticos blandos de piso seco en los autos de Colapinto y Pierre Gasly.

La apuesta tenía una lógica: esperar que el asfalto se secara rápidamente y aprovechar antes que los demás el momento en que los neumáticos lisos fueran más rápidos. Pero la pista no respondió como el equipo esperaba.

“Fue la peor decisión que podríamos haber tomado”, resumió Colapinto después de la carrera. El piloto explicó que el auto perdió adherencia durante las primeras vueltas y que resultaba muy difícil avanzar con neumáticos de seco sobre un asfalto que todavía conservaba demasiada agua.

La diferencia quedó rápidamente expuesta. Mientras los pilotos que habían elegido neumáticos intermedios podían encontrar ritmo, Colapinto y Gasly perdían posiciones. El argentino llegó a quedar en el fondo de la clasificación, justo cuando su compañero, que había largado noveno, también sufría las consecuencias de la misma elección.

Alpine había apostado a que el circuito se secara en tres o cuatro vueltas. Pero el pronóstico falló. “No se secó nunca”, explicó después Colapinto, sorprendido por cuánto tiempo permanecieron las condiciones de humedad.

La estrategia obligó entonces a cambiar el plan. Con la salida del auto de seguridad en la novena vuelta, Alpine llamó a sus dos pilotos a boxes para colocar neumáticos medios. Para Colapinto, el cambio significó comenzar prácticamente desde cero: había largado 21°, había perdido terreno en el inicio y ahora debía reconstruir la carrera desde el fondo.

Fue allí donde apareció la otra cara del domingo.

Con condiciones más favorables y un auto que empezó a responder mejor, Colapinto recuperó posiciones progresivamente. El ritmo del Alpine mejoró y el argentino pudo superar a varios rivales que tenía por delante. En el tramo final incluso logró quedar por delante de Gasly, que terminó 16°.

El propio Colapinto eligió rescatar ese aspecto después de la carrera. Más allá del error inicial, destacó que con neumáticos lisos el auto tuvo un ritmo competitivo y que pudo alcanzar a pilotos que estaban varios segundos por delante.

La remontada no alcanzó para llegar a los puntos, pero mostró que el rendimiento del auto podía haber permitido una historia diferente bajo otras circunstancias. El interrogante queda abierto porque la carrera estuvo marcada precisamente por esas circunstancias cambiantes: lluvia, pista húmeda, neumáticos y decisiones que debían tomarse en cuestión de segundos.

La crítica de Colapinto hacia Alpine fue directa, aunque el propio equipo explicó que la elección había sido consensuada. La escudería señaló que la decisión de utilizar neumáticos blandos se tomó teniendo en cuenta las condiciones, las impresiones de los pilotos y el análisis de la competencia. También reconoció que la apuesta no funcionó y anticipó una revisión interna.

En ese sentido, el resultado deja dos lecturas. La primera es estrictamente deportiva: Alpine volvió a quedarse sin puntos y desperdició una oportunidad en una carrera donde la estrategia podía modificar por completo el resultado. Gasly había partido noveno y terminó 16°, mientras Colapinto logró avanzar desde el último sector de la grilla hasta el 13° lugar.

La segunda lectura tiene que ver con el argentino. A pesar de haber comenzado prácticamente en el peor escenario posible, consiguió recuperar ocho posiciones y terminó mostrando un ritmo que le permitió superar a su compañero de equipo.

El calendario tampoco da demasiado tiempo para lamentarse. La próxima carrera será el Gran Premio de Singapur, previsto para el domingo 11 de octubre a las 9 de la mañana de Argentina. Allí Colapinto tendrá una nueva oportunidad para convertir el ritmo mostrado en Sepang en un resultado más cercano a los puntos.

En Bahréin, la carrera comenzó con una apuesta que salió mal y terminó con una remontada que evitó un resultado todavía más duro. Colapinto se llevó una posición final modesta, pero también una certeza: cuando Alpine logró darle un auto en condiciones, el argentino tuvo ritmo para avanzar.

El desafío ahora será que las decisiones tomadas desde el muro estén a la altura de lo que el piloto puede hacer en la pista.