De Neuquén a Suiza: la ciencia que viajó desde las aulas hasta el CERN

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Dos docentes neuquinas participaron del Spanish Teacher Programme 2026, una experiencia de formación en el CERN que incluyó encuentros con investigadores, talleres y una visita al Gran Colisionador de Hadrones. Ahora buscan transformar ese aprendizaje en nuevas propuestas para estudiantes de la provincia.

Hay viajes que terminan cuando el avión aterriza. Y hay otros que recién empiezan cuando se vuelve a casa. Para Nahir Serrudo y Belén Alvian Yáñez, dos docentes neuquinas que participaron del Spanish Teacher Programme 2026 en Suiza, la experiencia en el CERN no quedó en una postal europea ni en la visita a uno de los centros científicos más importantes del mundo: ahora el desafío es llevar ese conocimiento nuevamente a las aulas.

Durante su estadía participaron de conferencias con investigadores, talleres, espacios de intercambio con docentes de distintos países y recorridos por el Gran Colisionador de Hadrones, conocido como LHC. La propuesta fue organizada por el CERN, la Organización Europea para la Investigación Nuclear, y estuvo pensada para acercar a docentes de habla hispana al trabajo científico que se desarrolla en ese enorme laboratorio internacional.

Pero detrás de la dimensión tecnológica de la experiencia aparece una idea mucho más sencilla: la ciencia puede comenzar con una pregunta.

Ese fue uno de los aprendizajes que Serrudo destacó después del viaje. La curiosidad, explicó, puede ser el punto de partida para que un estudiante se anime a explorar aquello que todavía no comprende. En tiempos en los que muchas veces la ciencia parece encerrada detrás de fórmulas, laboratorios y palabras difíciles, recuperar esa dimensión puede ser una de las formas más efectivas de acercarla a los jóvenes.

La experiencia también permitió conocer otras realidades educativas y observar de cerca cómo trabajan investigadores y docentes de distintos países. Para las participantes, esa mirada internacional puede convertirse ahora en una herramienta concreta para enriquecer la enseñanza en Neuquén.

El verdadero desafío comienza justamente con el regreso. Serrudo planteó la necesidad de encontrar la manera de devolver a los estudiantes parte de todo aquello que pudieron incorporar durante su formación en Suiza. La idea no es reproducir una experiencia científica de elite dentro de una escuela, sino convertirla en preguntas, actividades y propuestas que despierten nuevas inquietudes.

En esa dirección aparece también un proyecto que busca conectar distintos niveles educativos. Las docentes tienen previsto realizar durante el próximo cuatrimestre un taller junto con otros profesores, destinado a estudiantes de la Universidad Nacional del Comahue y a docentes de nivel medio. El objetivo será compartir los conocimientos y herramientas adquiridos durante la experiencia en el CERN.

La propuesta tiene además una particularidad importante: el viaje no fue pensado como una experiencia aislada. La iniciativa surgió de un trabajo conjunto entre la Facultad de Ingeniería de la UNCo, la Agencia de Innovación para el Desarrollo y la subsecretaría de Juventud del ministerio de Juventud, Deportes y Cultura. El objetivo declarado es ampliar las oportunidades de formación y fortalecer las trayectorias vinculadas con la ciencia y la innovación.

Belén Alvian Yáñez, docente de la Facultad de Ingeniería de la UNCo, estudiante de doctorado e investigadora, reconoció que la posibilidad de participar era algo que había imaginado como un sueño pero que no esperaba concretar. Nahir Serrudo, por su parte, se desempeña como docente de nivel medio y terciario y cursa la maestría en Enseñanza de las Ciencias Exactas y Naturales en la misma universidad.

En ambos casos, la experiencia internacional se cruza con una realidad mucho más cercana: la de los estudiantes que todavía están descubriendo qué quieren hacer con su futuro.

Por eso, quizás el aspecto más importante del viaje no esté en el tamaño del laboratorio ni en la sofisticación de las máquinas que pudieron conocer. Está en lo que puede suceder después. Una docente vuelve a una escuela, cuenta lo que vio, formula una pregunta distinta, propone un experimento o despierta en un estudiante una curiosidad que hasta ese momento estaba dormida.

La ciencia también se construye de esa manera: no solamente en los grandes laboratorios, sino en el momento exacto en que alguien se anima a preguntar por qué.

Para las docentes neuquinas, la experiencia en Suiza representa ahora una responsabilidad hacia las nuevas generaciones y también la posibilidad de que el camino se multiplique. Serrudo expresó su deseo de que el próximo año otros docentes de Neuquén puedan atravesar una experiencia similar.

Así, el viaje desde Neuquén hasta el CERN puede terminar siendo mucho más largo de lo que indica un mapa. Porque el verdadero recorrido todavía queda por hacer: desde Suiza hacia las aulas, y desde las aulas hacia los jóvenes que algún día podrían ser quienes vuelvan a preguntarse, frente a un problema aparentemente imposible, qué hay detrás de esa pregunta.