Rumbo Norte, el emprendimiento turístico de Varvarco, propone para octubre un recorrido que combina naturaleza, trekking, producción rural y gastronomía. La iniciativa busca conectar distintos atractivos del Alto Neuquén y poner en valor el trabajo de pequeños prestadores de la región.
La primavera empieza a cambiar los colores del Norte neuquino y, con ella, aparecen nuevas propuestas para recorrer una región donde la montaña, los campos y las pequeñas localidades forman parte de una misma postal. En ese escenario, Rumbo Norte prepara una experiencia que durante octubre unirá distintos atractivos del Alto Neuquén en un recorrido pensado para descubrir el territorio desde varias perspectivas.
La propuesta se desarrollará del 22 al 25 de octubre y partirá desde Neuquén capital. El itinerario incluye traslado, alojamiento, guiados y distintas actividades. Los cupos ya se encuentran completos, una señal del interés que despiertan este tipo de experiencias vinculadas con el turismo de naturaleza y las propuestas locales.
Uno de los puntos centrales será Huinganco, donde los visitantes podrán conocer el campo de tulipanes que prepara su floración para octubre. Más de 16.000 bulbos fueron plantados en el vivero local y forman parte de una propuesta que busca combinar el atractivo paisajístico con la producción y la identidad de la localidad.
Pero el recorrido no termina en las flores. La propuesta continuará hacia el paraje El Bajito, donde los visitantes compartirán una experiencia rural junto a la emprendedora Dora Burgos. Allí podrán conocer el proceso de elaboración de quesos, degustar los productos y compartir una merienda de campo, acercándose a una actividad productiva que también forma parte de la identidad cotidiana del territorio.
El viaje seguirá por Manzano Amargo, con una visita al circuito Cascada, antes de avanzar hacia una de las experiencias distintivas de Rumbo Norte: Primitivo. Se trata de un trekking de baja dificultad por el sector de Los Bolillos que culmina con una cena en una cueva, una combinación que busca unir paisaje, caminata y gastronomía en un mismo recorrido.
Detrás de la propuesta están Ariel Morales y Damián Hernández, dos vecinos nacidos y criados en Varvarco-Invernada Vieja que hace más de una década decidieron convertir su relación con la montaña en un proyecto turístico. Rumbo Norte nació con la intención de mostrar un territorio que, según sus propios impulsores, tenía un enorme potencial natural, paisajístico y cultural todavía por desarrollar.
Los comienzos fueron modestos y estuvieron marcados por las dificultades de emprender lejos de los grandes centros urbanos. La falta de conectividad hacía difícil promocionar las actividades, pero con el paso del tiempo el boca en boca y la llegada de internet permitieron ampliar el alcance del emprendimiento. Hoy la empresa ofrece, entre otras propuestas, expediciones al Domuyo y al volcán Tromen, además de trekkings, cruces cordilleranos y recorridos de menor dificultad.
El Domuyo ocupa un lugar especial dentro de ese universo. Con 4.709 metros sobre el nivel del mar, es la mayor elevación de la Patagonia y forma parte de un área natural protegida caracterizada por glaciares, aguas termales, lagunas y una biodiversidad particular. Durante la temporada habilitada, Rumbo Norte organiza expediciones hacia la montaña y utiliza además una infraestructura propia de domos como base para recibir a los visitantes.
El reconocimiento recibido recientemente también marcó un momento importante para el emprendimiento. Rumbo Norte fue uno de los 27 prestadores y referentes distinguidos con la primera Mención de Honor al Mérito Turístico, un reconocimiento que puso el foco en proyectos que desarrollan actividad turística desde distintos puntos del país.
Para sus impulsores, el valor de esa distinción excede a la propia empresa. Representa también a los pequeños prestadores que sostienen propuestas turísticas desde localidades alejadas de los grandes circuitos y que encuentran en el turismo una forma de generar actividad económica sin desprenderse de la identidad de sus lugares de origen.
La primavera encuentra así al Norte neuquino con una agenda que busca mirar más allá de un único atractivo. Entre los tulipanes de Huinganco, los caminos de Manzano Amargo, las experiencias rurales y la inmensidad del Domuyo aparece una forma de recorrer la región en la que cada localidad aporta una parte de la historia. El desafío es convertir esa diversidad en circuitos capaces de generar movimiento durante más meses del año y, al mismo tiempo, fortalecer a quienes viven y trabajan en el territorio.
Desde Varvarco, Rumbo Norte apuesta justamente a eso: que la montaña no sea solamente un paisaje para mirar de lejos, sino una puerta de entrada a las historias, los sabores, los trabajos y las personas que construyen el Norte neuquino todos los días.