Recientemente, científicos del Instituto de Ciencias Biológicas de la Academia China de Ciencias (CAS) han desarrollado un revolucionario material conocido como “plástico vivo”, que promete transformar la industria del plástico y reducir el impacto ambiental de los residuos plásticos.
Este innovador plástico tiene la capacidad de autodestruirse y desintegrarse en menos de un mes bajo condiciones de compostaje, marcando un avance significativo en la lucha contra la contaminación plástica.
El “plástico vivo” fue creado por un equipo liderado por el biólogo sintético Chenwang Tang. La base de esta tecnología proviene de las proteínas descomponedoras de plástico producidas por bacterias descubiertas en 2016 en Japón. Estas bacterias generan enzimas que descomponen plásticos, y los científicos han creado versiones sintéticas de estas proteínas para hacerlas aún más efectivas.
El nuevo material incorpora esporas bacterianas que liberan enzimas en la estructura del plástico de policaprolactona (PCL). Cuando el plástico comienza a deteriorarse, las enzimas liberadas aceleran la degradación del material. Las esporas de la bacteria Bacillus subtilis fueron modificadas genéticamente para producir una lipasa de la bacteria Burkholderia cepacia. Esta lipasa es fundamental para descomponer las moléculas de PCL de manera eficiente.
Uno de los principales desafíos enfrentados por los investigadores fue estabilizar las enzimas, que tienden a ser inestables debido a su tamaño y complejidad. Para superar esto, modificaron el gen de la lipasa de Burkholderia cepacia e insertaron este gen en el ADN de Bacillus subtilis. Las esporas de esta última bacteria, resistentes a altas temperaturas y presiones, se liberan cuando la superficie del plástico empieza a erosionarse, permitiendo una degradación casi completa del material.
El “plástico vivo” ha demostrado ser estable incluso cuando se sumerge en refrescos como Sprite durante 60 días, lo que sugiere su viabilidad en la industria alimentaria. Además, se desintegra completamente sin necesidad de antibióticos, destacando la eficacia del sistema. Esta tecnología podría ser especialmente útil para materiales de embalaje y otras aplicaciones industriales.
Este descubrimiento abre nuevas posibilidades para el manejo de residuos plásticos y ofrece una solución potencial para uno de los problemas ambientales más persistentes. Con el avance continuo en la investigación y el desarrollo, el “plástico vivo” podría jugar un papel crucial en la reducción de la contaminación plástica y en la promoción de prácticas más sostenibles en la industria.