El volcán neuquino fue distinguido entre cinco montañas seleccionadas a nivel nacional en una iniciativa que busca poner en valor los grandes paisajes de montaña del país y fortalecer su proyección turística.
Hay montañas que se contemplan y otras que parecen contar una historia. El volcán Copahue pertenece a ese segundo grupo. Su presencia domina el paisaje de Caviahue-Copahue y ahora suma un nuevo reconocimiento: fue distinguido como una de las cinco montañas seleccionadas de la Argentina dentro de una iniciativa destinada a valorizar y promover atractivos turísticos de relevancia nacional.
La certificación fue recibida este miércoles 30 de septiembre por Lara Rodríguez, subsecretaria de Turismo de Caviahue-Copahue, quien impulsó la iniciativa con el acompañamiento del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de Neuquén. La entrega se realizó en el marco de la Feria Internacional de Turismo que se desarrolla en Buenos Aires.
El reconocimiento coloca al Copahue dentro de una selección que busca destacar algunos de los paisajes de montaña más representativos del territorio argentino. En agosto, el volcán neuquino había quedado entre cinco montañas elegidas luego de una evaluación técnica sobre 18 postulaciones. Junto al Copahue fueron seleccionados el Aconcagua, el Champaquí, el Mercedario y el Nevado de Famatina.
Para Neuquén, la distinción tiene una dimensión que va más allá de una postal. El Copahue forma parte de la identidad de Caviahue-Copahue y concentra buena parte de los atractivos que convierten a este rincón de la cordillera en un destino turístico singular. La montaña, en este caso, no funciona simplemente como telón de fondo: organiza buena parte de la experiencia.
A sus pies se encuentran las termas de Copahue, uno de los principales atractivos del destino. Las aguas termales conviven con una geografía marcada por la actividad volcánica y permiten construir una propuesta turística donde el descanso y la naturaleza se encuentran en un mismo territorio.
La montaña también abre la puerta a otras experiencias. El trekking y el montañismo forman parte de la oferta durante distintas épocas del año, mientras que la nieve transforma las laderas y los alrededores de Caviahue en un escenario para los deportes invernales.
Ese contraste es una de las particularidades que explican el atractivo del lugar. En un mismo viaje es posible encontrarse con bosques de araucarias, paisajes volcánicos, nieve, aguas termales y una cordillera que cambia de aspecto con cada estación.
La distinción también refuerza una estrategia de promoción que busca darle mayor visibilidad a Caviahue-Copahue dentro del mapa turístico nacional. El objetivo no es solamente atraer visitantes, sino poner en valor un patrimonio natural que tiene una fuerte relación con la identidad territorial de la zona.
En ese sentido, el reconocimiento llega en un momento en que Neuquén viene apostando a diversificar su oferta turística y a mostrar que la provincia tiene mucho más para ofrecer que sus grandes paisajes conocidos. La cordillera, los volcanes, las termas, los bosques y las actividades de aventura forman parte de una propuesta que busca extender los recorridos y generar nuevas experiencias alrededor de sus destinos.
El Copahue tiene, además, una característica que difícilmente pueda separarse de su atractivo: sigue siendo un volcán activo. Esa condición le da al paisaje una dimensión particular. No es solamente una montaña para mirar, sino parte de un territorio geológico en permanente transformación.
En Caviahue-Copahue, esa presencia se percibe incluso en la convivencia entre elementos aparentemente opuestos. El frío de la nieve y el calor de las aguas termales. La quietud de los bosques y la memoria de la actividad volcánica. La aventura de la montaña y el descanso de las termas.
Por eso, el reconocimiento nacional también puede leerse como una oportunidad para contar el destino desde una perspectiva más amplia. El Copahue no representa solamente una cumbre o un paisaje espectacular: representa una combinación de naturaleza, geología, turismo y cultura local que forma parte de una de las zonas más particulares de la Patagonia.
Ahora, esa identidad tendrá una nueva vidriera. La distinción incorpora al volcán neuquino a una selección que busca proyectar las montañas argentinas y sus territorios asociados hacia nuevos públicos.
Y mientras las campañas turísticas suelen intentar resumir un destino en una imagen, el Copahue parece resistirse a esa simplificación. Porque alcanza con mirarlo para entender que allí la montaña no es solamente una fotografía: es termas, nieve, bosque, aventura y una historia geológica que todavía sigue escribiéndose.