Guía de turismo y licenciada, convirtió su fascinación por la astronomía en un proyecto de vida. Desde Lan Kuyen propone experiencias de astroturismo que combinan ciencia, naturaleza, cultura y paisajes neuquinos.
Hay noches en las que el paisaje parece terminar donde empieza el cielo. En Neuquén, esa frontera se vuelve todavía más difusa cuando cae el sol y aparecen las estrellas, la luna y las constelaciones sobre algunos de los escenarios naturales más particulares de la provincia. Para Estela Calfio, mirar hacia arriba dejó de ser simplemente una forma de contemplar el paisaje: se convirtió en una profesión.
Guía de turismo y licenciada en Turismo, Calfio está al frente de Lan Kuyen, un emprendimiento dedicado al astroturismo que desarrolla experiencias en distintos puntos de Neuquén. La propuesta combina observación astronómica, divulgación científica, interpretación del territorio y una mirada sustentable sobre los lugares donde se realizan las actividades.
Su vínculo con el turismo comenzó mucho antes de los telescopios. Durante el tercer año de la secundaria, una conversación con su hermana despertó una vocación que terminaría marcando su recorrido profesional. Las dificultades económicas no hicieron sencillo el camino, pero una beca le permitió sostener sus estudios. En 2012 se recibió de guía de turismo y en 2017 completó la licenciatura.
Fue también durante aquellos años de formación cuando apareció el astroturismo. En 2012 conoció experiencias desarrolladas en el Parque Nacional El Leoncito y quedó atraída por una actividad que todavía no ocupaba un lugar central dentro de su recorrido. Tiempo después, aquella curiosidad volvió a aparecer. En 2013 comenzó a capacitarse nuevamente en astronomía y astroturismo, con cursos en instituciones de Argentina y Chile.
Para Calfio, la actividad no consiste simplemente en llevar un telescopio y señalar estrellas. El objetivo es convertir la observación en una experiencia comprensible y cercana, capaz de acercar a quienes participan algunos conceptos básicos sobre el universo, los planetas y los fenómenos astronómicos.
Esa mirada permite que cada salida sea diferente. Hay propuestas bajo la luna llena en el Salto del Agrio, tours astronómicos junto a emprendimientos de astrofotografía, experiencias en Villa Traful y actividades en áreas protegidas de la ciudad de Neuquén. También hay propuestas que cruzan el cielo con otros atractivos, como Dinos y Astros, las flotadas nocturnas con luna llena o recorridos que combinan cañadones y observación astronómica.
La diversidad de paisajes es parte fundamental de la propuesta. Para Calfio, no es lo mismo observar el cielo desde un lugar que desde otro: cambian la vegetación, las características del territorio y las posibilidades de observar determinados fenómenos. El cielo puede ser el mismo, pero la experiencia nunca termina de repetirse.
Y allí aparece una dimensión que va más allá del turismo. Las actividades nocturnas pueden convertirse en una herramienta para que los visitantes permanezcan más tiempo en los destinos y descubran propuestas que no necesariamente aparecen durante el día. Calfio ya trabaja en nuevas experiencias para Junín de los Andes y San Martín de los Andes, además de proyectar actividades junto con prestadores y comunidades locales.
Una de las próximas propuestas será “Senderos y las estrellas”, pensada para desarrollarse en un campo de tulipanes. La idea vuelve a unir dos elementos que atraviesan el trabajo de Lan Kuyen: el cielo y la identidad particular de cada territorio.
El cuidado ambiental también ocupa un lugar central. Los grupos reducidos no son solamente una decisión vinculada con la calidad de la experiencia, sino también con la necesidad de reducir el impacto sobre ambientes que pueden ser frágiles. La lógica es sencilla: si el turismo busca vivir del paisaje, también tiene que contribuir a conservarlo.
La contaminación lumínica forma parte de esa conversación. Alejarse de las luces urbanas permite recuperar una experiencia que en muchas ciudades se volvió cada vez menos habitual: observar un cielo verdaderamente oscuro. En ese sentido, el astroturismo propone una actividad que conecta naturaleza y conocimiento sin necesidad de grandes estructuras.
Pero el cielo también tiene historias. En las experiencias de Calfio conviven la astronomía y la divulgación científica con distintas formas culturales de interpretar las estrellas. La mitología griega y la cosmovisión mapuche forman parte de esa mirada, recuperando las maneras en que diferentes culturas observaron el cielo y construyeron significados alrededor de él.
El objetivo, explica Calfio, es que el visitante se lleve algo que permanezca después de la excursión. Que una noche mirando estrellas no termine cuando se guarda el telescopio, sino que continúe cada vez que esa persona vuelva a mirar hacia arriba y reconozca una constelación, un fenómeno o simplemente la belleza de un cielo despejado.
Lan Kuyen comenzó a tomar forma hacia fines de 2023, inicialmente con propuestas relacionadas con la luna llena y la luna nueva. Después llegaron la capacitación, el proceso de habilitación y, a comienzos de 2026, la autorización como prestadora turística. En 2024 Calfio dejó su anterior trabajo en relación de dependencia para apostar de lleno a su emprendimiento y continuar desarrollándose como guía freelance.
En el proyecto también participa su marido, encargado de los instrumentos, el telescopio, el armado y la logística. Estela concentra buena parte de su tarea en las charlas y en la interpretación del cielo.
Así, entre telescopios, paisajes patagónicos, relatos ancestrales y noches despejadas, una profesión encontró una nueva manera de mirar el territorio. Porque a veces el turismo no necesita construir algo nuevo para descubrir una experiencia distinta. Alcanza con detenerse, apagar por un momento las pantallas y recordar que, sobre Neuquén, hay un paisaje enorme que no termina en las montañas: también empieza en las estrellas.