Análisis: las nuevas derechas en la región

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Durante la semana pasada dialogamos con diferentes profesionales de las Ciencias Sociales, consultándoles sobre el fenómeno de las extremas derechas en Argentina, el continente y el mundo. Pablo Lumerman, politólogo y analista dialogó con en el programa Tercer Puente por Radio 10 en cuanto a los últimos triunfos electorales de la derecha en el país, la provincia y el mundo.Lorena Soler, Doctora en Ciencias Sociales del Conicet , desde Asunción (Paraguay), se refirió al actual escenario electoral que se propone en ese país vecino y la presencia exclusiva de la clásica partidocracia paraguaya; en relación a al fenómeno de las extremas derechas en el país y el mundo.Ezequiel Saferstein, Sociólogo y autor del libro: “¿CÓMO SE FABRICA UN BEST SELLER POLÍTICO? durante una entrevista en Tercer Puente en la que también analizó el fenómeno de Milei y las nuevas derechas. Ernesto Bohoslavsky, Historiador – Investigador Conicet, escritor y autor del libro «Historia mínima de las derechas latinoamericanas. Fenómeno Milei, que analiza el avance de la derecha en la diferentes legislaturas y los proyectos para 2024.

Pablo Lumerman, politólogo y analista dialogó con en el programa Tercer Puente por Radio 10 en cuanto a los últimos triunfos electorales de la derecha en el país, la provincia y el mundo.

El análisis junto al politólogo comenzó tratando de explicar qué explica el avance de la derecha en la provincia, el país y el mundo en general. En ese aspecto, Lumerman dijo: “Es muy importante agarrar todas las brújulas que tengamos para poder orientarnos y saber aterrizar en este contexto de tanta incertidumbre. Aterrizar y digo, tocar suelo y de ahí ver cómo caminamos en un proceso reflexivo sobre lo que le pasa a nuestro sistema político en la Argentina, en la región en Occidente, pero también un poquito en el mundo, porque estamos bastante globalizados en ese sentido también”. 

En cuanto a cómo comenzar a entender lo que ocurre con los proyectos políticos, el politólogo y analista explicó: “Creo que hay un punto para arrancar desde algún lugar, que es el siguiente, tenemos una crisis general, se habla de la crisis de cascada, crisis civilizatoria, pero yo te diría que hay una crisis de futuro. O sea, la dificultad para visualizar futuro compartido, y ahí hay un problema porque podríamos decir que es desde el futuro donde uno puede inspirarse para construir proyectos políticos incluyentes, utopías básicamente. Y si vos tenés una crisis de futuro, entonces aparecen planteos de recuperación del pasado, de volver al pasado, un pasado donde estábamos mejor, un pasado idealizado y creo que es desde ahí uno de los lugares desde donde se cuela el sueño, de la esta nueva derecha alternativa.  Que recupera una lógica antidemocrática que quizás en los últimos cuarenta años había perdido”. 

En cuanto a la posibilidad de que haya ido creciendo una lógica antidemocrática, Lumerman indicó: 

“Creo que tiene que ver bueno aparte de esto de una escena presente con un futuro muy incierto y donde aparecen las nostalgias, también hay algo de la democracia que fue como una gran promesa cuando llegó; cuando en la Argentina recuperamos la democracia en términos de expectativa de un mejor futuro; donde vos podés participar de las lecciones que te afectan, que te pueden reconocer en tus derechos, que uno puede crear una vida colectiva garantizada por ciertos acuerdos sociales. Ese proyecto y esa posibilidad generó mucha frustración. Generó básicamente la sensación de que, por lo menos en el presente, no se están cosechando esos frutos. Todo lo contrario, tenemos un proceso desgraciadamente de mucha degradación de la calidad de vida -percibida y real-;  y eso, eso que las cuentas no cierren de alguna manera con el modelo democrático. Hace que quizás la gente en su bronca y su enojo respecto a la situación busque gente con martillo romper todo de alguna manera. Si no lo puede romper per se bueno, vota gente que pueda romper este efecto encantador pero desilusionante de las propuestas que vienen con la democracia de partidos”

Referido a esa frustración de la sociedad con lo que propuso el modelo democrático hasta aquí, Lumerman expresó que, “esa frustración, esa bronca encumbra, más allá de las operaciones mediáticas en el medio y cómo se construye su objetividad de los algoritmos -eso es otra cuestión-; creo que ahí hay una insatisfacción de fondo de, en general  la población, pero en particular de la juventud, y ahí es donde también aparece otra variable, Justamente los que más cargados de futuro están, el hecho de que tenían el futuro un poquito cancelado porque no ven alternativas, también se ven seducidos por discursos que combinan la magia y el enojo y las ganas de romper todo” 

Para todo el siglo veinte el Estado tuvo un rol central como organizador social, como institución de referencia para ampliar derechos de alguna manera, para garantizar que la sociedad pueda reproducirse de forma adecuada. Había una discusión sobre más Estado menos Estado, clásica de la derecha y la izquierda, había una discusión sobre más Estado o menos Estado; clásica de la derecha y la izquierda, Libertad versus justicia. Pero había un consenso sobre la importancia de tener una estatalidad presente. Hoy por hoy esa estatalidad viene siendo desarmada a lo largo de este tiempo, por errores propios e intereses ajenos, pero el punto de vista de de la funcionalidad del Estado, cada vez tiene menos margen de maniobra en relación a lo que ocurre, Te voy a dar un ejemplo muy concreto. Un amigo me cuenta que estaba charlando con su hijo y su hijo le dice -su hijo tiene 16, ya en el padrón, así que puede votar-; y la discusión era ¿a quién votar? Y el pibe dice, ¿y para qué voy a votar? Si igual, cualquiera que ponga no va a hacer nada, no va a poder hacer nada. Ahí está, el punto es la impotencia. “No va a poder hacer nada. Ya está definido”. El destino colectivo no lo define quien esté parado en la cúspide del Estado de alguna manera. Pongo un Presidente A, pongo un Presidente B, pongo un presidente C, la perspectiva de este chico es que no cambia nada. La impotencia de la política”.

Escuchá todo el análisis político acá:

Lorena Soler, Doctora en Ciencias Sociales del Conicet , desde Asunción (Paraguay), se refirió al actual escenario electoral que se propone en ese país vecino y la presencia exclusiva de la clásica partidocracia paraguaya; en relación a al fenómeno de las extremas derechas en el país y el mundo.

«Estamos en una jornada de todos los cierres de campaña de todos los partidos. El domingo se lleva adelante una elección presidencial que es histórica por muchos motivos. Primero porque todo lo que es pos pandémico tiene una marca especial, en un acto colectivo y político como es la participación electoral, luego porque es una elección donde el partido colorado tiene posibilidades de perder su lugar en el Ejecutivo desde el estronismo hasta acá. Pero vamos a decir desde la democracia, si podemos poner un ciclo histórico ahí desde 1989 hasta acá, solo con el interrupto de Fernando Lugo que fue abortado por un golpe de estado, como ustedes recordarán; el Partido Colorado se ha mantenido en el poder. Y con un experimento político novedoso, una concertación de partidos que puede dar esa batalla y con un personaje ahí. También Paraguay tiene su propio milenio antisistema que también es toda una incógnita acerca de qué va a pasar con Pallocubas y un poco la suerte atada al resto de los partidos. 

Consultada en relación a los procesos donde las derechas van instalandose como proyectos opropuestas como en Neuquén, en Argentina en México, la socióloga explicó: «Hay -todavía no hemos podido procesar porque todavía creo que es reciente- un nuevo orden social que mostraba algunos rasgos antes de la pandemia y que la pandemia se mostró como una aceleración de un tiempo histórico que ha trastocado no solamente las formas en las que pensamos, también conceptos nuestros que han quedado viejos, caducos para pensar esta realidad que es tan dinámica, tan fuerte, en el sentido de cambios profundos, en tan corto tiempo. Asunción y Paraguay también transitan por cambios, con con otros problemas vinculados al desempleo, a la pobreza urbana, a una ciudad cada vez más estratificada como suelen ser estas ciudades que comienzan a escindirse entre espacios de ricos y pobres, como nosotros veíamos antes que pasaba en alguna ciudad de los países avanzados. Hay una transformación de ese orden social, hay una complejidad de la estructura, de nuevos empleos, de nuevas formas de afiliarse y desafiliarse, hay entidades políticas que muestran en un punto ciudadanos un poco más autonomizados a la hora de decidir los votos. Porque lo que es cierto es que como el futuro se presenta tan incierto para todos, y la pandemia en eso fue muy contrastante, en el sentido que fue un hecho real que nos mostró que efectivamente las cosas se podrían alterar en muy poco tiempo. Me parece que hizo impactado en la subjetividad de todos nosotros y nos ha mostrado que bueno, que construir trayectorias a largo plazo se vuelve cada vez más complejo». 

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Ezequiel Saferstein, Sociólogo y autor del libro: “¿CÓMO SE FABRICA UN BEST SELLER POLÍTICO? durante una entrevista en Tercer Puente en la que también analizó el fenómeno de Milei y las nuevas derechas.

En la primera parte de la entrevista, se lo consultó por la temática de su libro, y contó «Mi tema de investigación llegó un poco por ese lado, yo trabajaba en una librería y veía ese movimiento de libros de política, de circulación masiva, principalmente escritos por periodistas, que no les prestaba tanta atención las ciencias sociales. Como muchas veces se subestimaban esos libros; son libros hechos en un par de meses o en un par de meses dejan de circular, no son libros tan importantes. Pero el fenómeno de la compra de esos libros y de la producción me llevó a interesarme qué había detrás de esos libros; no solamente sobre qué dicen y por qué son o por qué circulan de manera tan masiva, sino también: cómo es el proceso por el cual se construyen, cómo los editores, las editoriales piensan un tema y dicen bueno hay que ir por acá, vamos a sacar un libro, más un editor al estilo de un productor de contenidos, estar atento al radar y ver qué es lo que se puede publicar y los temas políticos que nos interpelan a todos los ciudadanos y se han vendido masivamente o en grandes cantidades a lo largo de toda la historia». 

En relación a lo ocurrido en los últimos años en torno a la publicación de este tipo de libros, Ezequiel indicó: «Durante los últimos años eso no ha sido la excepción. Dentro de estos bestsellers políticos están no solamente, como mencioné, los de periodistas, sino también los libros de políticos. Esto es un fenómeno que se ha dado a lo largo de la historia, pero en los últimos años se ha visto muy fuerte, sobre todo con las dos figuras más importantes de la política, como Cristina Fernández de Kirchner y Mauricio Macri. Y es interesante eso que decís, porque a priori diría que son políticos, no son autores de libros, no vienen del mundo intelectual, del mundo de la cultura, del periodismo, pero al mismo tiempo el libro como artefacto culturalmente valorado también por la sociedad, les permite posicionarse no solamente como políticos y relanzar su campaña política -que de hecho funciona así-; sino también hacerlo desde una voz autorizada a partir de un objeto que al ser socialmente valorado, aceptado, legitimado, quienes son autores se legitiman como de alguna manera como referentes y pueden decir algo sobre lo que está pasando en el país, que tiene una pregnancia y una durabilidad mucha mayor a un tweet o a un posteo en las redes sociales o una nota en un diario, digamos. De alguna manera el libro es algo que queda y por eso también es socialmente más valorado porque tiene una palabra autorizada. Entonces, ahí, más allá de que efectivamente si Cristina o Mauricio Macri se hayan sentado a escribirlo de puño y letra, por más que haya habido todo un proceso de una cocina detrás, con editores, con autores, con escritores profesionales que ayudan a escribir, a quienes no están habituados a hacerlo; quien firma el libro es quien termina legitimado como el autor o autora de los libros y eso es importante como un efecto social, un efecto simbólico que es relevante para estudiar desde la sociología».

Escuchá la entrevista completa acá:

Ernesto Bohoslavsky, Historiador – Investigador Conicet, escritor y autor del libro «Historia mínima de las derechas latinoamericanas. Fenómeno Milei, que analiza el avance de la derecha en la diferentes legislaturas y los proyectos para 2024.

En primer lugar, invitado a reflexionar por este fenómeno de crecimiento de la derecha, con dos grandes fuerzas, que algunos de sus miembros formaron parte del anterior gobierno, Bohoslavsky dijo: «Es un fenómeno que tiene diría yo un cierto pasado bastante corto, es algo de los últimos cuatro o cinco años esa fuerza y por otro lado con una gran capacidad para entrar en la conversación pública, en las preocupaciones preelectorales, en el tipo de discursos que se emite. Es significativo por eso, no sólo por su crecimiento, sino por la capacidad para terminar incidiendo en lo que otros actores del sistema político dicen. Piensen en la propuesta de la dolarización. La propuesta de la dolarización normalmente habría generado risa o desinterés y ahora diversos actores tienen que ponerse a opinar sobre una idea que para muchos hasta hace muy poco era sencillamente un delirio.

En referencia a la modalidad o medios utilizados de estas nuevas derechas, el historiador indicó: «Es muy impresionante ver el correlato que esto tiene en el universo digital. Es allí donde esas derechas parecen moverse mejor y en la medida en la que la política se mueva básicamente a través de esos espacios y no del contacto personal o de las formas más tradicionales de militancia; esas extremas derechas tienen más posibilidades de progresar, de echar mano, de convencer, de parecer razonables en sus comentarios, en sus propuestas». 

«Una paradoja es que una de las novedades que parece traer al menos la corriente que se aglutina en torno a Milei es el antifeminismo. Lo que encuentran las personas que están haciendo investigación sobre intención de voto, los que hacen focus group, es que una buena parte del de aquellos que declaran en estar efectivamente interesados en votar a Milei son varones jóvenes. Y entre los valores entre los aspectos de la dimensión moral que más más se repite entre ellos, está el antifeminismo; es decir, que ahí parece haber una una novedad porque no formaba parte del elenco ideológico de las extremas derechas. No es que que no eran antifeministas, estoy diciendo que no tenía un lugar central. El anticomunismo era más importante, por ejemplo, o la exaltación de las dictaduras era más importante. Ahora el antifeminismo ha ganado un lugar relevante y por eso se explica que en efecto hay una sola representación de varones en esos espacios. Ese tipo de derechos de nueva generación, los que tienen que ver con derecho a la identidad, son cuestiones que efectivamente les generan urticaria. Yo creo que en ese sentido hay algo de las extremas derechas que es reactivo, que es reaccionario respecto de la politización de ciertas situaciones. A mí me parece que en efecto el momento en el que se desnaturaliza el hecho de que un esposo le pegue a la esposa, el momento en el que se desnaturaliza el hecho de que se polemiza prácticamente empleo formal para personas trans; hay una reacción del tipo contrario que no existía cuando esto se creía como parte de la naturaleza»

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