Foundation Future Industries desarrolla robots humanoides para tareas militares y ya realizó pruebas en Ucrania. La compañía, respaldada por Eric Trump, explora nuevas aplicaciones para máquinas que podrían cumplir funciones de logística, reconocimiento e inspección en escenarios de combate.
La carrera por desarrollar robots humanoides acaba de sumar un capítulo ligado al ámbito militar. Foundation Future Industries, una empresa estadounidense fundada en 2024, trabaja en máquinas capaces de desplazarse y realizar tareas en entornos diseñados para personas, pero con una orientación que va más allá de las aplicaciones industriales o domésticas.
La compañía tiene entre sus inversores a Eric Trump, hijo del presidente estadounidense Donald Trump, quien además ocupa el cargo de asesor estratégico de la firma. El empresario ha presentado públicamente la tecnología como una herramienta con potencial para transformar distintas industrias, incluido el ámbito militar.
Uno de los principales desarrollos de Foundation es Phantom, una plataforma humanoide que fue sometida a pruebas en Ucrania. Según la empresa, esos ensayos permitieron adaptar el robot a condiciones exteriores y de mayor exigencia, una diferencia importante respecto de los entornos controlados en los que habitualmente se prueban este tipo de máquinas.
En el campo de batalla, la empresa plantea aplicaciones que no necesariamente requieren que los robots participen directamente de enfrentamientos. Entre ellas aparecen el traslado de materiales, tareas de reconocimiento, inspección y mapeo de espacios interiores. La posibilidad de utilizar máquinas en lugares de difícil acceso busca reducir la exposición de personas a determinadas situaciones de riesgo.
La compañía también trabaja en una nueva generación denominada Phantom 2. El modelo incorpora mejoras para operar en exteriores, es resistente al agua y al polvo y puede transportar una carga considerablemente mayor que su antecesor. Esas características apuntan a convertir al robot en una plataforma capaz de desenvolverse en escenarios más variados.
El interés militar por los robots humanoides no comenzó con Foundation. Durante los últimos años, distintas fuerzas armadas han investigado sistemas autónomos y semiautónomos para tareas que van desde el transporte de suministros hasta la exploración de zonas peligrosas. Estados Unidos también financió programas específicos destinados a estudiar las posibilidades de los robots con capacidades aplicables al ámbito militar.
Sin embargo, entre la demostración tecnológica y un robot capaz de desenvolverse como un soldado existe todavía una distancia considerable. Especialistas en robótica señalan que la percepción, la navegación y la manipulación de objetos continúan siendo problemas complejos cuando las máquinas abandonan los ambientes controlados.
Un robot puede mantener el equilibrio o ejecutar movimientos determinados en condiciones previstas, pero un escenario real presenta obstáculos difíciles de anticipar. Terrenos irregulares, escombros, puertas bloqueadas y cambios constantes en el entorno pueden convertir una tarea aparentemente sencilla en un desafío tecnológico de gran magnitud.
Foundation también ha planteado que sus robots podrían incorporar capacidades militares más avanzadas. La empresa sostiene que está explorando tecnologías vinculadas con aplicaciones de combate, aunque buena parte de los detalles técnicos todavía no fueron difundidos públicamente.
El avance de estos sistemas abre además una discusión que excede a una empresa particular. A medida que la inteligencia artificial y la robótica se incorporan a tareas militares, crece el debate sobre cuánto control humano debería mantenerse sobre las máquinas y cuáles deberían ser los límites para su utilización.
Por ahora, los robots humanoides todavía están lejos de reemplazar a los soldados en escenarios complejos. Pero las pruebas realizadas en Ucrania y el creciente interés de empresas, inversores y organismos militares muestran que la frontera entre la robótica experimental y sus aplicaciones en conflictos armados se está desplazando cada vez más rápido.