La motosierra llegó a los parques nacionales y la Patagonia quedó entre las zonas más golpeadas

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El Gobierno nacional recortó más de $2.500 millones destinados a Parques Nacionales. Lanín y Nahuel Huapi aparecen entre las áreas protegidas más afectadas, en medio de crecientes preocupaciones por incendios, mantenimiento y conservación ambiental.

La motosierra avanzó ahora sobre los parques nacionales.

Y en la Patagonia el impacto ya encendió alarmas entre trabajadores, brigadistas y comunidades vinculadas al turismo y la conservación ambiental.

El Gobierno nacional oficializó un recorte de más de $2.500 millones para la Administración de Parques Nacionales, una decisión que golpea especialmente a las áreas protegidas del sur argentino.

Dentro de ese ajuste, los parques Lanín y Nahuel Huapi quedaron entre los más afectados del país.

El Lanín perderá más de $156 millones y el Nahuel Huapi cerca de $191 millones. En conjunto, el recorte supera los $350 millones solamente en la región cordillerana neuquina y rionegrina.

Las partidas alcanzadas incluyen combustible, patrullajes, mantenimiento de senderos, infraestructura turística y tareas vinculadas a la prevención y combate de incendios forestales.

La preocupación crece especialmente después de temporadas atravesadas por incendios graves en distintos puntos de la Patagonia.

Trabajadores de Parques Nacionales advirtieron que ya existe falta de brigadistas y dificultades para sostener tareas operativas básicas. El escenario, aseguran, empieza a comprometer áreas sensibles de conservación y respuesta ante emergencias ambientales.

El ajuste además golpea una actividad central para muchas economías regionales.

Porque los parques no funcionan solamente como reservas ambientales.

También sostienen turismo, empleo local, investigación científica y movimiento económico en ciudades de la cordillera que dependen en gran parte de la actividad turística.

La escena vuelve a mostrar una tensión cada vez más visible dentro del modelo de Javier Milei.

Mientras el Gobierno prioriza el equilibrio fiscal y la reducción del gasto estatal, distintas áreas vinculadas a ambiente, ciencia y conservación empiezan a operar con menos recursos y más incertidumbre.

Y ahí aparece una discusión bastante más profunda que una planilla presupuestaria.

Porque cuando se debilitan los parques nacionales no se pone en riesgo solamente un servicio estatal.

También empieza a erosionarse una parte importante del patrimonio natural argentino.

Ese que tarda siglos en construirse.

Y apenas unos años en deteriorarse.