El presidente Javier Milei refuerza la SIDE y cuenta con el apoyo de multimillonarios de Silicon Valley. ¿Hacia dónde se dirige el liderazgo de la derecha argentina?
El presidente Javier Milei apostó fuerte a la SIDE, ahora con un presupuesto nueve veces mayor que el de su predecesora, la AFI. Con un organigrama inspirado en el sistema norteamericano y la reincorporación de personal de gestiones pasadas, la SIDE se convierte en la piedra angular del poder de Milei. Esta medida no solo busca intensificar la represión ante un plan económico que promete austeridad extrema, sino también construir un aparato de control y manipulación de la opinión pública.
El 16 de julio, se oficializó la eliminación de la AFI y la creación de la nueva SIDE, dotada de mayores atribuciones y un presupuesto extraordinario de 100 mil millones de pesos, de los cuales el 75% están clasificados como reservados, exentos de control. Este incremento sin precedentes plantea serias dudas sobre su destino, con indicios que apuntan al financiamiento de sistemas de vocería paraoficial y hostigamiento a disidentes.
El director de Comunicación Oficial, Juan Pablo Carreira, y Daniel Parisini, conocido como «Gordo Dan», son figuras clave en este entramado, participando activamente en la promoción de la agenda del gobierno en redes sociales y otros medios. La incorporación de personajes como Fernando Cerimedo, investigado por su papel en el fallido golpe en Brasil, y la intención de adquirir un canal de televisión, subraya el enfoque de Milei en controlar los medios tradicionales para consolidar su liderazgo dentro de la derecha.
La influencia de multimillonarios de Silicon Valley, como Peter Thiel, destaca en este contexto. Thiel, con ideas que desafiaban la compatibilidad entre libertad y democracia, ha visitado a Milei en varias ocasiones, reforzando una visión de gobierno autoritaria y tecnocrática. La cercanía de Thiel con figuras como JD Vance, candidato a vicepresidente de Donald Trump, plantea preocupaciones sobre el futuro de la democracia en Argentina.
Las medidas recientes del gobierno de Milei, con un sistema de inteligencia robustecido y alianzas con mega-ricos, indican un movimiento hacia un control más férreo y una posible deriva autoritaria, poniendo en riesgo el Estado de Derecho en el país.