Prime Video acaba de lanzar el tráiler oficial de Menem, la nueva serie sobre la vida del expresidente riojano que marcó como pocos la Argentina de los años 90. Con estreno confirmado para el 9 de julio, la producción promete algo más que una biopic: se adentra en las luces y sombras de un país que osciló entre el sueño neoliberal y la devastación social.
Protagonizada por Leonardo Sbaraglia en el rol del exmandatario, la ficción dirigida por Ariel Winograd recorre desde los comienzos políticos de Carlos Saúl en Anillaco hasta los eventos que definieron su legado: la convertibilidad, los atentados, las privatizaciones, los escándalos, la concentración de medios y poder. Lo hace con un elenco estelar: Griselda Siciliani como Zulema Yoma, Juan Minujín, Alberto Ajaka, Campi (como Cavallo), entre otros.
El tráiler deja entrever un enfoque centrado en el magnetismo personal del protagonista, su capacidad de reinventarse y esa mezcla de carisma popular y cinismo que lo convirtieron en una figura inolvidable —para bien o para mal— en la historia reciente del país. “Si nadie me conoce, nadie me va a votar”, dice en una de las escenas, encarnando ese estilo campechano con el que Menem encantó a las cámaras y a buena parte del electorado.
La serie llega con cierto ruido judicial de fondo: durante meses estuvo frenada por un reclamo de derechos de imagen de parte de la familia del expresidente. Sin embargo, días atrás, el juez Carlos Goggi levantó la medida cautelar y autorizó su emisión. El timing no es casual: Prime Video eligió lanzar la serie el mismo día en que se conmemora la independencia argentina, como para resignificar —o reabrir— un debate sobre lo que significó la década menemista.
“Menem” también funciona como espejo de nuestro presente. En una Argentina otra vez atrapada entre promesas de modernización, ajuste brutal y concentración de poder, la figura del expresidente resucita no sólo como personaje, sino como síntoma. ¿Cuánto de su legado sigue vigente? ¿Qué aprendimos —si es que aprendimos algo— de aquel experimento neoliberal que vació el Estado mientras llenaba las pantallas de glamour y pizza con champán?
El producto promete ser un éxito de audiencia. Lo será tanto por morbo como por memoria, por el debate necesario que todavía genera un dirigente que supo capitalizar la crisis de la política tradicional y transformarla en show. En un país con la democracia siempre en disputa, contar la historia de Menem es contar también algo de nosotros.