Mil días, mil obras: Neuquén apuesta a convertir Vaca Muerta en infraestructura y desarrollo

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A casi tres años del inicio de la gestión de Rolando Figueroa, la Provincia presentó un balance centrado en la obra pública y en el uso de los recursos hidrocarburíferos para ampliar rutas, escuelas, viviendas, servicios y nuevas áreas productivas.

Neuquén llegó a los primeros mil días de la gestión de Rolando Figueroa con una idea que atraviesa buena parte de su política provincial: transformar la riqueza que genera Vaca Muerta en infraestructura capaz de sostener el crecimiento de los próximos años. El balance presentado por el gobierno señala que hacia fines de 2026 la provincia tendrá unas 1.075 obras financiadas con recursos propios.

La apuesta parte de una discusión que excede el volumen de petróleo y gas que produce Neuquén. La cuestión central es qué hacer con esa riqueza y cómo convertirla en caminos, servicios y oportunidades que permanezcan cuando cambien los ciclos de la actividad hidrocarburífera. Para la administración provincial, la obra pública funciona como una herramienta para acompañar la expansión económica y, al mismo tiempo, diversificar la matriz productiva.

Uno de los datos utilizados para explicar ese esquema es la distribución de los recursos provenientes de cada barril de petróleo. Figueroa señaló que alrededor del 13 por ciento queda para Neuquén, mientras que otra parte corresponde al Estado nacional y al resto de las provincias. Desde la perspectiva provincial, ese porcentaje debe ser administrado para generar condiciones de desarrollo que permitan sostener el crecimiento en el tiempo.

El desafío tiene además una dimensión demográfica. El gobernador sostuvo que llegan más de 70 nuevos habitantes por día, cerca de 30 mil personas al año. Ese crecimiento incrementa la demanda sobre rutas, escuelas, hospitales, redes de agua, saneamiento y viviendas, y obliga a pensar la infraestructura no solamente para la provincia que existe hoy, sino para la que está tomando forma alrededor de Vaca Muerta.

En materia vial, el plan contempla unos 1.000 kilómetros de nuevas rutas y otros 650 kilómetros de repavimentaciones. El objetivo es mejorar la conexión entre las distintas regiones y acompañar una actividad hidrocarburífera que necesita cada vez más caminos para transportar personas, equipos y producción. En paralelo, la Provincia avanza con acuerdos destinados a vincular el financiamiento de las empresas del sector con obras estratégicas.

La infraestructura educativa también ocupa un lugar relevante en el balance. El gobierno informó la construcción de unos 100.000 metros cuadrados de escuelas, incluidos diez nuevos edificios para establecimientos técnicos. A eso se suman 21.000 estudiantes alcanzados por becas y un programa habitacional que proyecta unas 30 mil soluciones de vivienda a través de Neuquén Habita.

La estrategia busca ir más allá del petróleo. Entre los proyectos aparecen obras hídricas destinadas a ampliar la superficie bajo riego y generar nuevas posibilidades para la producción agropecuaria. La intención es que una parte de los ingresos extraordinarios derivados de Vaca Muerta sirva para construir una economía con más actividades y menos dependencia de un solo sector.

Esa lógica también alcanza a la energía. Durante 2026, la Provincia anunció proyectos como la interconexión eléctrica Alicurá-Villa La Angostura y el cierre del Anillo Norte, dentro de un programa de equilibrio y desarrollo territorial financiado parcialmente por CAF. La planificación apunta a mejorar la infraestructura energética y reducir desigualdades entre distintas zonas de Neuquén.

En ese mapa aparece también la represa multipropósito de Villa del Nahueve, cuya inauguración fue anunciada para octubre, junto con proyectos destinados a ampliar el riego en el Corredor del Viento. La idea es que la infraestructura energética e hídrica no quede limitada a resolver necesidades actuales, sino que permita abrir nuevas posibilidades productivas.

A mil días del comienzo de la gestión, la discusión queda planteada alrededor de una pregunta que acompañará a Neuquén durante los próximos años: cuánto de la riqueza extraordinaria de Vaca Muerta puede convertirse en infraestructura duradera, diversificación económica y mejores servicios. La respuesta no estará solamente en la cantidad de obras terminadas, sino también en su capacidad para modificar las condiciones de vida y producción de una provincia que crece a un ritmo acelerado.