La Provincia presentó un paquete de 116 obras, aportes y proyectos que buscan reforzar servicios esenciales, infraestructura hídrica, gestión de residuos y desarrollo turístico en distintas regiones del territorio neuquino.
Hay obras que se ven cuando se inauguran y otras cuyo verdadero impacto aparece mucho después. Un caño que deja de perder, una planta que amplía su capacidad, un canal que vuelve a funcionar o un sistema de agua que logra sostener el crecimiento de una localidad también forman parte de la infraestructura que define la vida cotidiana. En Neuquén, la Provincia presentó este martes un paquete de 116 intervenciones por más de $61.254 millones destinado justamente a ese tipo de necesidades.
El anuncio fue realizado durante un encuentro encabezado por el gobernador Rolando Figueroa junto con intendentes, presidentes de comisiones de fomento y autoridades provinciales. El programa reúne aportes ya otorgados, convenios, adquisiciones, obras en ejecución y proyectos que todavía atraviesan distintas etapas administrativas y técnicas.
El mayor volumen de recursos está concentrado en agua potable y saneamiento. El EPAS reúne obras y proyectos por más de $43.450 millones, con intervenciones que incluyen plantas de tratamiento de líquidos cloacales, ampliaciones de redes, nuevas captaciones, estaciones de bombeo, módulos de potabilización y renovación de sistemas existentes.
Entre las obras mencionadas aparecen la planta de tratamiento de líquidos cloacales de la Meseta de Añelo, la ampliación de la planta de Plottier, la planta de tratamiento de Picún Leufú y trabajos en Tricao Malal. También se contemplan nuevas captaciones en Junín de los Andes, redes cloacales en Varvarco, recambio de cañerías en Cutral Co y la renovación del sistema de agua potable de Villa La Angostura.
El agua, además, aparece como una cuestión estratégica para el desarrollo productivo y territorial. Dentro del paquete destinado al EPAS se incorporaron tres intervenciones para fortalecer el Sistema Acueducto Barreales, con una inversión superior a los $2.099 millones. El objetivo es mejorar la seguridad y confiabilidad de un sistema clave para la captación, impulsión y abastecimiento de agua cruda.
A esto se suman 59 intervenciones de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, por más de $15.177 millones. Hay perforaciones, pozos filtrantes, sistemas de bombeo, tanques de almacenamiento, captaciones, alcantarillas, defensas aluvionales y trabajos de limpieza y mantenimiento de canales y arroyos.
La lista atraviesa buena parte del mapa neuquino, desde Aluminé, Andacollo y Chos Malal hasta San Martín de los Andes, Villa Pehuenia-Moquehue, Las Ovejas, Loncopué, Varvarco y Vista Alegre. En varios casos, las obras están vinculadas con la emergencia hídrica, social y productiva y buscan ampliar la capacidad de respuesta frente a la reducción de los recursos disponibles.
También habrá fondos para el riego. El Programa Anual de Optimización del Aprovechamiento de Agua para Riego 2026 contará con $609,8 millones distribuidos en 27 aportes no reintegrables para municipios, comisiones de fomento y organizaciones vinculadas al riego. La intención es sostener canales, recuperar infraestructura y mejorar la conducción y distribución del agua.
El ambiente ocupa otro capítulo del paquete. Se destinarán casi $1.895 millones a siete intervenciones relacionadas con la gestión de residuos, maquinaria, equipamiento, acondicionamiento de predios y readecuación de sitios de disposición final. Las acciones alcanzarán a localidades como Aluminé, Centenario, Loncopué, Tricao Malal, Villa La Angostura, Villa Pehuenia-Moquehue y Vista Alegre.
La lógica detrás de estas obras es sencilla, aunque no menor: la gestión ambiental también necesita infraestructura. Separar los residuos de los grandes discursos y llevarlos al terreno de los camiones, las máquinas, los predios y los municipios es parte de cualquier política que pretenda sostener el crecimiento sin deteriorar el territorio.
El turismo completa el esquema. La Provincia contempla siete aportes por $53 millones para proyectos en Aluminé, Barrancas, El Cholar, Picún Leufú, Quili Malal, San Patricio del Chañar y Tricao Malal. Los recursos estarán destinados a cartelería, equipamiento para hosterías y residencias municipales, mejoras en museos, fortalecimiento de las áreas locales de Turismo y propuestas relacionadas con el agroturismo, el enoturismo y las actividades recreativas.
Además, se suman $68,8 millones financiados a través del Consejo Federal de Inversiones para iniciativas vinculadas con el turismo religioso, la promoción de destinos y la participación de Neuquén en encuentros turísticos y culturales.
En conjunto, las cifras dibujan una estrategia que intenta conectar servicios básicos con desarrollo económico. Agua para las ciudades y para la producción, saneamiento para acompañar el crecimiento urbano, infraestructura para enfrentar la escasez hídrica, herramientas para una mejor gestión de residuos y promoción turística para localidades que buscan transformar sus paisajes y sus identidades en oportunidades.
El desafío, como suele ocurrir con cualquier paquete de inversiones de esta magnitud, estará en que los proyectos se conviertan efectivamente en obras y que esas obras lleguen a las comunidades que las necesitan. Porque detrás de los números hay algo mucho más concreto: una familia que abre una canilla, un productor que necesita agua para sostener su actividad, un municipio que debe gestionar sus residuos o una localidad que busca recibir visitantes sin perder aquello que la hace especial.
Los $61.254 millones presentados por la Provincia no son solamente una cifra dentro de un presupuesto. Son, al menos en el diseño anunciado, una apuesta por una idea de desarrollo en la que el crecimiento territorial necesita servicios, agua, infraestructura y cuidado ambiental. En una provincia que cambia a gran velocidad, esa discusión dejó de ser secundaria: es parte de la arquitectura del futuro neuquino.