Plan Pehuén: Neuquén suma tecnología a las aulas y apuesta a una educación más conectada

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La Provincia incorporó 1.950 notebooks, carros tecnológicos, pantallas interactivas, impresoras 3D y dispositivos AulaBox para escuelas de distintos puntos del territorio. La nueva etapa del programa contempla una inversión provincial de 17.000 millones de pesos.

La tecnología empieza a ocupar un lugar cada vez más visible en las aulas neuquinas. Este miércoles 7 de octubre, el Gobierno de Neuquén puso en marcha una nueva etapa del Plan Pehuén con la distribución de casi 2.000 computadoras y distintos equipos destinados a establecimientos educativos de toda la provincia.

La entrega alcanzó a escuelas de los distritos educativos I, III, V, VII, VIII y IX, con actividades presenciales y conexiones simultáneas desde distintos puntos del territorio. El acto central se realizó en la EPET N° 20 de la ciudad de Neuquén y contó con autoridades provinciales y representantes de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos, UNOPS.

El equipamiento distribuido está compuesto por 1.950 notebooks, 67 carros tecnológicos, 23 pantallas interactivas, 22 impresoras 3D y cuatro dispositivos AulaBox. La inversión provincial destinada a esta etapa alcanza los 17.000 millones de pesos, mientras que desde el área educativa se informó que la compra involucró aportes provinciales y de empresas por un equivalente a 11 millones de dólares.

La dimensión de la entrega permite entender que el objetivo no es solamente reemplazar computadoras viejas o sumar dispositivos aislados. El Plan Pehuén busca modificar la relación cotidiana entre estudiantes, docentes y herramientas digitales, incorporando robótica, programación, diseño 3D y otras tecnologías dentro de las prácticas educativas.

Uno de los elementos más particulares es el AulaBox. Se trata de un dispositivo que permite crear una red local y ofrece una plataforma donde los docentes pueden cargar previamente contenidos pedagógicos. De esa manera, las netbooks pueden utilizarse para trabajar con materiales educativos incluso cuando la escuela no cuenta con conexión a internet.

Ese detalle resulta especialmente importante para una provincia extensa como Neuquén, donde las distancias y las características geográficas hacen que las condiciones de conectividad no sean iguales en todas las comunidades. Llevar tecnología al aula no significa solamente entregar una computadora: también implica pensar cómo esa herramienta puede utilizarse en lugares donde las condiciones de infraestructura son diferentes.

La distribución llegó a establecimientos de la capital y también a localidades como Zapala, Loncopué, Chos Malal y San Martín de los Andes. Entre las instituciones alcanzadas aparecen escuelas técnicas, colegios secundarios, un instituto de formación docente y establecimientos primarios.

En la EPET 20, por ejemplo, se entregaron 210 notebooks junto con siete carros tecnológicos, dos pantallas interactivas y dos impresoras 3D. Otras instituciones recibieron cantidades similares, adaptadas a sus necesidades y matrícula. El objetivo es que el equipamiento pueda convertirse en una herramienta permanente dentro de las escuelas y no en una incorporación aislada.

La propuesta también incluye capacitación docente. A través de la Escuela Digital Neuquina se ofrecen cursos destinados a educadores de todos los niveles y modalidades, con contenidos vinculados al diseño 3D, programación, robótica, diseño web, debate y metodología STEAM. Los cursos son asincrónicos y otorgan puntaje reconocido por el Consejo Provincial de Educación.

Ese componente es clave. Una computadora por sí sola no transforma una experiencia educativa. La diferencia aparece cuando existe una estrategia pedagógica capaz de convertir la tecnología en una herramienta para aprender, crear, investigar y resolver problemas.

En ese sentido, el Plan Pehuén plantea una discusión que va más allá del equipamiento. La educación digital también puede ser una forma de reducir desigualdades entre estudiantes que tienen acceso cotidiano a determinadas herramientas tecnológicas y quienes dependen principalmente de la escuela para encontrarse con ellas.

El proyecto oficial contempla, además, una meta mucho mayor. La documentación presupuestaria del Plan Pehuén establece como objetivo garantizar que las instituciones educativas estatales cuenten con recursos tecnológicos actualizados y fija una meta de 42.750 equipamientos para establecimientos educativos.

La dimensión territorial aparece así como uno de los principales desafíos. No alcanza con concentrar la innovación en las grandes ciudades. Para que la transformación educativa sea realmente provincial, debe llegar también a las escuelas más alejadas, donde la tecnología puede abrir oportunidades que antes estaban condicionadas por la distancia.

La incorporación de impresoras 3D, robótica y programación también apunta hacia otro desafío: preparar a los estudiantes para un mundo laboral en el que las habilidades digitales tienen cada vez mayor peso. En una provincia atravesada por sectores productivos como la energía, la industria, el turismo y los servicios tecnológicos, esa formación puede adquirir una dimensión estratégica.

La transformación no ocurre de un día para otro. Una notebook puede ser solamente una computadora si no existe acompañamiento docente, conectividad, mantenimiento y contenidos adecuados. Pero cuando todos esos elementos forman parte de una misma política educativa, la tecnología puede convertirse en una puerta hacia nuevas formas de aprender.

Neuquén tiene por delante el desafío de construir una educación capaz de acompañar los cambios tecnológicos sin perder de vista algo mucho más básico: que las oportunidades deben llegar a todos los estudiantes, independientemente de dónde hayan nacido o de la escuela a la que concurran.

El Plan Pehuén busca avanzar en esa dirección. Esta nueva entrega pone casi 2.000 equipos en circulación, pero el verdadero resultado se medirá dentro de las aulas, cuando esas máquinas dejen de ser objetos nuevos y empiecen a convertirse en herramientas para imaginar, crear y aprender.

Porque modernizar una escuela no consiste solamente en llenarla de tecnología. Consiste en conseguir que esa tecnología amplíe las posibilidades de quienes están aprendiendo.