Las tropas rusas lograron conquistar «una gran parte» de Severodonetsk y la batalla por la vecina Lysychansk está causando «destrucciones enormes», admitieron este miércoles las autoridades ucranianas sobre la situación en estas localidades que son claves para los objetivos del Kremlin de tomar el control del este de Ucrania, en un conflicto que de acuerdo a la ONU «amenaza con generar una ola sin precedentes de hambre y miseria» en el mundo.
Las fuerzas rusas «controlan una gran parte de Severodonetsk. La zona industrial está aún en nuestras manos, sin rusos en el lugar. Los combates se registran solo en las calles del interior de la ciudad», apuntó el gobernador de la administración militar ucraniana de la región de Lugansk, Serguei Gaidai, en un mensaje en Telegram.
«Los rusos abren fuego contra todo, están destruyendo todas las casas de Severodonetsk con tanques y artillería Disparan también contra la zona industrial, pero los combates continúan y nuestros muchachos resisten en las calles», escribió.
La ciudad gemela de Lysychansk que todavía sigue en manos ucranianas, pero enfrenta bombardeos «potentes y caóticos», afirmó Gaidai, que acusó a las tropas rusas de disparar «deliberadamente» contra hospitales y centros de distribución de ayuda humanitaria de esa localidad.
Poco antes, Gaidai admitió que las tropas ucranianas podrían verse obligadas a «retirarse» de Severodonetsk «hacia posiciones más fortificadas».

Severodonetsk y Lysychansk son el último gran núcleo urbano controlado por Kiev en Lugansk y su caída despejaría el camino de Rusia hacia Kramatorsk, la capital administrativa de facto de la cuenca minera del Donbass, una región ya dominada parcialmente desde 2014 por los milicianos prorrusos.
Al margen de los combates, Ucrania y Rusia realizaron este miércoles nuevo intercambio de cuerpos de soldados caídos en combate, el segundo desde el inicio de la guerra, en un canje que se llevó a cabo en la línea de batalla de la localidad oriental de Zaporiyia e incluyó a algunos defensores de la siderúrgica de Azovstal en la ciudad de Mariupol.
El intercambio siguió la fórmula «50 a 50» en referencia a la cantidad de cuerpos intercambiados, señaló el Ministerio de Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados de Ucrania en un comunicado, y se alcanzó como resultado de las negociaciones con la parte rusa.
Más allá de lo que ocurre en el terreno, las consecuencias de la intervención rusa de Ucrania se agravan en el mundo y afectan a 1.600 millones de personas, advirtió el secretario general de la ONU, António Guterres, al presentar el segundo informe de la organización sobre las repercusiones internacionales del conflicto.
«La guerra amenaza con generar una ola sin precedentes de hambre y miseria, dejando una estela de caos social y económico en el mundo entero», aseveró el portugués.
Advirtió que si actualmente la crisis alimentaria obedece a «la falta de acceso» a los alimentos, el año que viene podría deberse directamente a la «falta de alimentos».
«Solo hay una forma de parar esta tormenta que se prepara: la invasión rusa de Ucrania debe cesar», afirmó Guterres citado por la agencia de noticias AFP.
Indicó que «es esencial» que lleguen a buen puerto las negociaciones que adelanta la ONU para garantizar «las exportaciones de alimentos producidos en Ucrania por el Mar Negro, y el acceso sin trabas a los mercados mundiales para los alimentos y los fertilizantes rusos».
Rusia y Ucrania representan un 30% de las exportaciones mundiales de trigo y se acusan mutuamente de destruir sus reservas de cereales y acentuar los temores a una crisis alimentaria global.
Kiev y sus aliados acusan a Moscú de bloquear con sus fuerzas navales los suministros de alimentos desde los puertos ucranianos, pero el Kremlin rechaza esta acusación y afirma que las exportaciones marítimas de alimentos desde el país vecino se encuentran paralizadas debido a que las fuerzas ucranianas minaron los puertos del país.