Taquimilán apuesta al turismo con un laberinto recreativo en medio del norte neuquino

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La localidad avanza con las obras del “Laberinto Ciudad Encantada”, un proyecto turístico que busca sumar actividades recreativas y fortalecer la identidad cultural del norte de Neuquén.

En Taquimilán hay una idea que empieza a tomar forma entre montañas, viento patagónico y rutas largas del norte neuquino.

Un laberinto.

Pero no solamente como juego o atractivo turístico.

También como una forma de imaginar otro futuro posible para una localidad pequeña que busca crecer sin perder identidad.

El municipio avanza con las obras del “Laberinto Ciudad Encantada”, un espacio recreativo y cultural pensado para ampliar la oferta turística de la región y sumar nuevas actividades vinculadas al paisaje y la historia local.

El proyecto comenzó a desarrollarse en 2022 y contempla un recorrido vegetal construido con especies adaptadas al clima de la zona, como crateus y piracanta. La propuesta estará ubicada cerca del acceso por la Ruta Nacional 40 y buscará integrarse al entorno natural del lugar.

La directora de Turismo local, María Laura Chamlat, explicó que el objetivo es finalizar una nueva etapa de trabajo durante el próximo año para comenzar a habilitar el espacio al público.

La iniciativa aparece además dentro de una estrategia más amplia del norte neuquino para fortalecer el turismo regional.

Taquimilán viene impulsando actividades como “Caminatas con Historia”, recorridos guiados que mezclan naturaleza, memoria minera y cultura local en distintos parajes cercanos.

La apuesta tiene algo simbólico.

En una provincia donde muchas veces toda la discusión económica gira alrededor de Vaca Muerta, pequeñas localidades del interior intentan construir alternativas vinculadas al turismo, la identidad y las economías regionales.

No compiten con el petróleo.

Buscan otra cosa.

Más ligada al territorio.

Más cercana a la escala humana.

El laberinto quizás parezca una obra pequeña frente a los grandes anuncios de infraestructura o energía que dominan la agenda neuquina.

Pero también refleja una discusión importante sobre cómo se piensa el desarrollo en pueblos del interior que necesitan generar actividad, atraer visitantes y sostener oportunidades sin depender exclusivamente de los ciclos económicos de la industria hidrocarburífera.

En tiempos donde casi todo parece medirse en rentabilidad inmediata, proyectos así todavía apuestan por algo menos urgente y más difícil de construir: pertenencia.