La provincia abrió un espacio de tratamientos termales en la capital neuquina con servicios vinculados al bienestar, la rehabilitación y la prevención. La propuesta busca acercar la experiencia de Copahue a vecinos que antes debían viajar hasta la cordillera.
Neuquén decidió acercar las termas a la vida cotidiana.
Ya no será necesario recorrer cientos de kilómetros hasta la cordillera para acceder a tratamientos con agua y fangos termales de Copahue. Desde esta semana, la capital provincial tiene su propio Centro Termal, un espacio pensado para combinar salud, bienestar y turismo en pleno corazón urbano.
El nuevo establecimiento funciona sobre calle Teodoro Planas 571 y forma parte de una estrategia del gobierno neuquino para expandir el termalismo como política pública vinculada tanto a la calidad de vida como al desarrollo turístico.
La inauguración estuvo encabezada por el gobernador Rolando Figueroa junto a funcionarios provinciales y municipales, en una escena que buscó mostrar algo más que una obra nueva: la intención de convertir a Neuquén capital en una ciudad de servicios cada vez más integrada al perfil turístico provincial.
El centro ofrecerá nebulizaciones con agua termal, fangoterapia, masoterapia, tratamientos estéticos, consultas médicas y servicios de rehabilitación física. Muchos de esos recursos provienen directamente de Copahue, uno de los complejos termales más reconocidos de Argentina por las propiedades terapéuticas de sus aguas y fangos volcánicos.
La idea no es reemplazar la experiencia cordillerana.
Sino acercarla.
Permitir que vecinos de Neuquén y del área metropolitana puedan iniciar tratamientos sin viajar inmediatamente a la montaña y, en algunos casos, continuar luego las terapias en Copahue con una evaluación previa ya realizada en la capital.
Hay además una dimensión simbólica en la iniciativa.
Mientras muchas ciudades argentinas discuten cómo sostener servicios básicos en medio de la crisis económica, Neuquén apuesta a expandir infraestructura vinculada al bienestar y al turismo de salud, un sector que viene creciendo en distintas partes del mundo.
La provincia intenta apoyarse en uno de sus recursos naturales más singulares.
Porque si Vaca Muerta representa la potencia energética neuquina, Copahue funciona desde hace décadas como otra riqueza menos ruidosa pero igual de estratégica: aguas termales, paisaje cordillerano y un modelo de turismo asociado al cuidado del cuerpo y la salud.
El nuevo centro también dialoga con otra transformación más amplia de la capital neuquina.
Una ciudad que crece aceleradamente, suma servicios y busca construir identidad propia más allá de su rol petrolero.
Entre el shale, las obras viales y la expansión urbana, ahora aparece también este pequeño “pedazo de Copahue” instalado en medio de la ciudad.
Una forma de recordar que el desarrollo no siempre pasa únicamente por producir más.
A veces también tiene que ver con cómo se vive.