«Es un proceso que se viene dando hace algunos meses y de alguna manera este proceso ha decantado con esto que en la Argentina se conoce poco y que es la famosa muerte cruzada; es un recurso institucional y Constitucional; está legislado en uno de los artículos de la Constitución específicamente el 148 donde al Presidente -cosas que los argentinos y argentinas no solemos ver- puede disolver las las Cámaras o el Parlamento y llamar a nuevas elecciones en un período establecido, donde se elijan Presidente, Presidenta donde se elijan legisladores. Es como un empezar de vuelta, solamente que esas personas elegidas van a cumplir el mandato que va a terminar en el 2025, o sea, completa el mandato del presidente Guillermo Lasso que asumió el 24 de mayo del 2021. O sea, no se extienden cuatro años más, sino que completan el mandato», explicó.
En cuanto a esta medida decretada y basada en la Constitución ecuatoriana, Gori indicó que , «es la primera vez que se usa la muerte cruzada desde la fundación de esta nueva Constitución, es el primer dato político que no hay que no hay que dejarlo de tener en cuenta. El segundo dato político es que la muerte cruzada aparece en un momento donde el correísmo tiene la mayoría de los escaños en ese parlamento, gana la primera mayoría en las últimas elecciones del 2021 en el Parlamento y lo constituye en una mayoría muy activa y que estuvo vinculada a un pedido de juicio político contra el Presidente por peculados, por un fraude que se le considera que el que el propio presidente estuvo implicado. Hubo un proceso de juicio político que podía terminar en su destitución. Frente a esa posibilidad de determinar su destitución, Guillermo Lasso se arroga este recurso constitucional para decretar la muerte cruzada entonces».
El investigador adjunto del CONICET indicó además que, «esto se hace en medio de una crisis política muy importante porque por un lado el correísmo viene ganando terreno político -en las últimas elecciones de alcalde las alcaldías más importantes de Ecuador que son las de Guayaquil y la de Quito, y además gana las prefecturas de Guayas y la Prefectura de Pichincha-; ntonces esto lo enmarca en una crisis muy importante. Por un lado hay denuncias contra el Presidente hay denuncian, no solamente de peculado sino de relación con una mafia albanesa, una presión fuerte de la Embajada de los Estados Unidos donde advierte que hay complicidad de algunos sectores de las fuerzas armadas con el con el narcotráfico; y por otro lado una política económica muy errática del presidente Guillermo Lasso donde solamente te doy algunos datos: para tener en el 2022 el 40% de los ecuatorianos tiene severas carencias económicas y el 52% de la población trabaja en el mercado informal y esto se complica mucho más en las zonas rurales, y el agro ecuatoriano tiene mucha presencia en el país con lo cual la situación económica es bastante dramática sobre todo para los sectores populares y para los sectores medios bajos. Este es un poco el panorama con un agregado más te diría, el problema que tiene Lasso es que rompe un acuerdo con una derecha histórica del Ecuador que es el Partido Social Cristiano que sobre todo en Guayaquil es un partido muy poderoso que gobernó 30 años y que ahora lo pierde en manos del correísmo; había sido un aliado de Lasso. En parte esta alianza lleva al Partido Social Cristiano a perder las elecciones. Hubo una ruptura de acuerdo político, por lo tanto el presidente también -para que nosotros tengamos una idea- está absolutamente solo, su fuerza está representada en la Asamblea Nacional con 12 escaños de 137, es la quinta fuerza, es la última representación, es la última minoría».
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