Aumento de actividad sísmica en Vaca Muerta despierta preocupación por prácticas industriales

  • Categoría de la entrada:Actualidad / Patagonia
  • Tiempo de lectura:3 minutos de lectura

La intensificación de la actividad industrial en Vaca Muerta, Argentina, ha coincidido con un notable aumento en la actividad sísmica en la región, generando debates sobre posibles conexiones con prácticas como la fractura hidráulica y la inyección en pozos sumideros.

El desarrollo de la formación de Vaca Muerta en Argentina ha sido un proceso marcado por una serie de desafíos ambientales y sociales. Desde el uso del agua hasta la gestión de residuos, la consulta a comunidades locales y, más recientemente, la preocupación por la sismicidad inducida, cada etapa ha planteado interrogantes sobre la sostenibilidad de la actividad petrolera en la región.

En los últimos años, se ha observado un aumento significativo en la actividad sísmica en áreas cercanas a la localidad de Añelo, dentro de la cuenca neuquina. Según el Instituto Nacional de Previsión Sísmica, desde 2015 se han registrado cientos de sismos en la zona, lo que representa un cambio drástico en el panorama sísmico regional.

Este aumento en la actividad sísmica ha suscitado preocupación debido a su posible relación con prácticas industriales como la fractura hidráulica y la inyección en pozos sumideros. Estas prácticas, que implican la utilización de grandes cantidades de agua residual, plantean interrogantes sobre su impacto en la estabilidad geológica y el aumento de la actividad sísmica.

La zona caliente de actividad sísmica, que se extiende aproximadamente a 30 kilómetros desde Añelo, alberga más de 5.000 pozos. La antigüedad de las cañerías y cementaciones que los aíslan de las formaciones geológicas circundantes, sumada a la sensibilidad de estas estructuras a los temblores, plantea un riesgo potencial de interconexión de capas geológicas debido a roturas.

Aunque se plantean diversas hipótesis sobre las posibles causas de esta actividad sísmica, aún no se han realizado estudios a nivel local que revelen conclusiones definitivas. Sin embargo, la preocupación persiste tanto entre la comunidad científica como entre los actores involucrados en la industria petrolera.

El Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG) ha abordado específicamente esta cuestión, sugiriendo que los sismos podrían estar más relacionados con la inyección en pozos sumideros que con la fractura hidráulica. El caso de Oklahoma en Estados Unidos, donde la inyección profunda de aguas residuales se ha relacionado con un aumento significativo en la actividad sísmica, ha servido como referencia para este debate.

Organismos como el Oklahoma Geological Survey (OGS) han implementado planes de reducción de volumen de inyección que han demostrado ser efectivos en la mitigación de la actividad sísmica. En Argentina, se ha comenzado a considerar la adopción de enfoques similares, incluida la financiación de viviendas sismo-resistentes como medida de prevención.

El aumento de la actividad sísmica en Vaca Muerta plantea desafíos significativos que requieren respuestas preventivas y basadas en evidencia científica. La gestión responsable de residuos peligrosos, el control estatal de prácticas industriales y la adopción de enfoques proactivos son fundamentales para garantizar un desarrollo sostenible de la industria petrolera en la región, protegiendo al mismo tiempo el entorno y la seguridad de las comunidades locales.