El ex presidente argentino enfrenta serias acusaciones de violencia de género mientras su entorno confirma sus intenciones de quitarse la vida.
El ex presidente argentino Alberto Fernández ha sido acusado de violencia de género por la ex primera dama Fabiola Yáñez, quien ha denunciado situaciones de «terrorismo psicológico» y «acoso telefónico». En medio de estas acusaciones, dos fuentes cercanas al ex mandatario confirmaron que Fernández ha manifestado intenciones suicidas.
La denuncia de Yáñez, presentada ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 11, ha llevado al juez Julián Ercolini a tomar medidas urgentes para proteger a la ex primera dama. Entre las medidas ordenadas se incluyen una prohibición de acercamiento a menos de quinientos metros y la suspensión de todo tipo de contacto, ya sea físico o digital. Además, se ha prohibido a Fernández salir del país y se le ha requerido que se someta a la investigación sin obstaculizarla.
El abogado de Yáñez, Juan Pablo Fioribello, ha declarado que su clienta ha sufrido golpes físicos y ha estado bajo una gran angustia debido a la situación. En respuesta, Fernández ha negado las acusaciones y ha anunciado que presentará pruebas ante la justicia para demostrar su inocencia. En un comunicado, el ex presidente afirmó que las acusaciones son falsas y que se abstendrá de hacer declaraciones mediáticas para proteger la integridad de sus hijos y de Yáñez.
El caso ha desencadenado una serie de medidas de protección y restricciones judiciales. A pesar de no tratarse de un delito del fuero federal, el juez Ercolini ha intervenido en virtud de la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres, garantizando la seguridad de la denunciante y asegurando que Fernández cumpla con las medidas establecidas mientras avanza la investigación.
La situación continúa desarrollándose, y el impacto de estas revelaciones podría tener implicaciones significativas para el ex presidente y su entorno.