Las temperaturas extremas que azotan Europa desencadenan alertas en España, Italia, Rumania y Turquía, con picos de hasta 44 grados en algunas regiones. Este fin de semana podría ser el más caluroso del año.
Una intensa ola de calor ha puesto en alerta a varios países mediterráneos, desencadenando advertencias severas ante temperaturas que ya han comenzado a disparar los termómetros. En España, once regiones han sido declaradas en alerta, anticipando el impacto de la ola de calor que se espera comience este viernes. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), se podrían batir récords históricos de temperaturas en diversas zonas del país, con valores que podrían superar los 40 grados. En algunas áreas, como la provincia de Ciudad Real, ya se han registrado temperaturas de 42,9 ºC, lo que ha provocado preocupación por el bienestar de la población.
Italia, por su parte, continúa bajo la influencia del anticiclón africano conocido como «Caronte», que ha mantenido al país en un estado de calor extremo. Se prevé que el fin de semana sea el más caluroso del año, con temperaturas que podrían llegar a los 43 ºC en algunas regiones del sur, incluida Sicilia y Cerdeña. Roma, la capital italiana, alcanzará los 38 grados, mientras que otras zonas podrían experimentar picos aún más altos.
Rumanía también ha emitido una alerta amarilla, la segunda más alta, en varias regiones del sur y en Bucarest, donde las temperaturas extremas ya han causado al menos cinco muertes durante el mes de julio. Las condiciones en el país son particularmente preocupantes debido a la frecuencia con que se han emitido alertas rojas en las últimas semanas.
Turquía, mientras tanto, enfrenta temperaturas de hasta 44 grados en su extremo sureste, un fenómeno relativamente común en esta época del año, pero que sigue siendo motivo de preocupación. En Estambul, las temperaturas han sido más moderadas, alcanzando un máximo de 32 grados, lo que contrasta con el junio pasado, el más caluroso en 53 años. Sin embargo, en la ciudad turística de Bodrum, los cortes de agua ya han comenzado debido a la escasez en su principal embalse, lo que subraya la gravedad de la situación.
Este episodio de calor extremo ha puesto a prueba la infraestructura y la capacidad de respuesta de los países afectados, obligando a las autoridades a tomar medidas preventivas para proteger a sus ciudadanos y turistas. La preocupación crece ante la posibilidad de que estas condiciones se prolonguen, exacerbando los riesgos para la salud y el medio ambiente.