Lourdes Arrieta, diputada libertaria, presentó una denuncia penal contra sus compañeros de bloque por su participación en una polémica visita a represores en Ezeiza, y considera formar un monobloque o unirse a otro espacio, desatando tensiones internas en la bancada oficialista.
La diputada libertaria Lourdes Arrieta ha provocado un fuerte revuelo dentro de su propio bloque al denunciar penalmente a sus compañeros tras una controvertida visita a represores condenados por delitos de lesa humanidad en el penal de Ezeiza. Arrieta, junto a otros cinco legisladores, participó en el encuentro con los detenidos, pero asegura que fue engañada por sus colegas y que desconocía el verdadero propósito de la visita.
En una entrevista reciente, Arrieta afirmó que tanto Martín Menem, jefe del bloque, como Gabriel Bornoroni, autorizaron la actividad, una versión que contradice las declaraciones de ambos, quienes aseguraron no estar al tanto de la visita y la calificaron como una «decisión personal» que no representa ni al bloque ni al gobierno de Javier Milei. Esta discordancia ha generado un gran malestar dentro del espacio libertario, que intentó unificar su discurso para cerrar la polémica sin sancionar a los involucrados.
La denuncia de Arrieta apunta a Benedit Beltrán y Guillermo Montenegro, acusándolos de coacción agravada, abuso de autoridad y otros delitos, al tiempo que involucra también a funcionarios del Servicio Penitenciario Federal y a personas cercanas a Menem. La reacción en el bloque oficialista no se hizo esperar, y se está evaluando qué medida tomar con la diputada rebelde. Fuentes cercanas revelaron que Arrieta ha estado explorando la posibilidad de formar un monobloque o unirse a otro espacio político, como el de Oscar Zago o Carolina Píparo.
Mientras que Arrieta y Rocío Bonacci, otra diputada que también asegura haber sido engañada, han continuado alimentando el escándalo mediático, los otros cuatro legisladores que participaron en la visita han mantenido un perfil bajo y no enfrentarán sanciones. Sin embargo, la falta de disciplina partidaria de Arrieta ha generado un profundo descontento, y su futuro dentro del bloque libertario es incierto.
La situación se complica aún más por las declaraciones de Bonacci, quien también ha causado irritación en el bloque por su tardanza en llegar a una sesión clave en la Cámara de Diputados, lo que resultó en la falta de quórum. Este incidente, sumado al escándalo de la visita a Ezeiza, ha tensado aún más las relaciones dentro del oficialismo, que se enfrenta a una crisis interna que podría tener repercusiones significativas en su cohesión y estrategia legislativa.