Un avance médico revolucionario ha permitido que un hombre con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) recupere su capacidad de comunicarse mediante la combinación de un implante cerebral y tecnología de inteligencia artificial.
Casey Harrell, un estadounidense de 45 años que había perdido la capacidad de hablar debido a la ELA, ha logrado recuperar su «voz» gracias a un equipo multidisciplinario de investigadores de la Universidad de California Davis. El avance, publicado en el New England Journal of Medicine, detalla cómo una nueva interfaz cerebro-ordenador, combinada con inteligencia artificial (IA), le permitió a Harrell comunicarse nuevamente con una precisión y velocidad sin precedentes.
El sistema se basa en una neuroprótesis implantada en la región del cerebro responsable de la coordinación del habla, la circunvolución precentral izquierda. Este dispositivo contiene un sensor con 256 electrodos que capturan la actividad cerebral relacionada con el intento de hablar y envían esas señales a un ordenador. Los algoritmos de IA decodifican estos patrones neuronales en tiempo real, transformándolos en palabras escritas y, sorprendentemente, en la misma voz que Harrell tenía antes de perder la capacidad de hablar.
El proceso no fue inmediato, requiriendo un entrenamiento intensivo de 84 sesiones de recogida de datos a lo largo de 32 semanas. Sin embargo, los resultados fueron impresionantes: el sistema logró una precisión del 97% en la decodificación del habla de Harrell, superando incluso a muchas aplicaciones comerciales de reconocimiento de voz.
«Casey lloró de alegría cuando las palabras que intentaba decir aparecieron correctamente en la pantalla. Todos lloramos con él», comentó Sergey Stavisky, neurocientífico de la Universidad de California Davis y uno de los autores principales del estudio. Este avance representa una esperanza significativa para personas que, debido a enfermedades neurodegenerativas como la ELA, han perdido la capacidad de comunicarse. Harrell, quien ha utilizado el sistema durante más de 248 horas, ahora puede conversar en persona y a través de videollamadas, un cambio que describe como transformador.
El proyecto forma parte del ensayo clínico BrainGate, en el que un equipo de neurocientíficos, cirujanos, ingenieros e informáticos buscan soluciones innovadoras para restaurar la movilidad y el habla en pacientes con discapacidades severas. David Brandman, neurocirujano de la Universidad de California Davis, lideró el equipo que implantó la neuroprótesis en julio de 2023.
Este dispositivo representa un avance significativo en comparación con otras interfaces cerebro-máquina anteriores, que requerían que los pacientes pudieran parpadear o intentar vocalizar para comunicarse, algo que muchos no pueden hacer. La tecnología desarrollada por este equipo no solo facilita la comunicación, sino que también ofrece una solución más eficiente y precisa que podría beneficiar a miles de personas en el futuro.
Harrell espera que este avance permita a otros pacientes como él recuperar su capacidad de interactuar con el mundo. «No poder comunicarse es muy frustrante y desmoralizador. Es como estar atrapado. Espero que esta tecnología permita a muchas personas reincorporarse a la vida y a la sociedad», afirmó Harrell en un comunicado. Stavisky agregó: «Este sistema es transformador porque da esperanza a las personas que quieren hablar pero no pueden. Espero que pueda ayudar a futuros pacientes a hablar con sus familiares y amigos».
Este logro no solo ofrece una nueva herramienta para la comunicación, sino que también demuestra el potencial de la combinación de neurociencia e inteligencia artificial para transformar vidas, rescatando a personas que han quedado incomunicadas por condiciones que hasta ahora no tenían soluciones efectivas.