Una causa que empieza a incomodar más allá de los quirófanos

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Una nueva declaración en la causa por el robo de anestésicos en el Hospital Italiano complicó a los principales acusados. La investigación ya no gira solo sobre consumos privados, sino sobre posibles responsabilidades más amplias dentro del sistema.

La causa por el robo y consumo de drogas anestésicas en el Hospital Italiano sumó en las últimas horas un testimonio que volvió a mover el expediente.

Una anestesista del mismo centro médico declaró ante la Justicia y describió un escenario que, según los investigadores, podría ampliar el alcance del caso.

La testigo aseguró que conocía desde hacía meses la relación entre Delfina “Fini” Lanusse y Hernán Boveri.

También afirmó que ambos consumían medicamentos extraídos del hospital y que esa situación ya había sido advertida dentro del entorno profesional.

El punto más delicado apareció cuando ese relato involucró a superiores del área.

Según la declaración judicial, parte de esa información habría llegado a jefes del servicio antes de que el escándalo se volviera público.

Eso abrió una nueva pregunta.

No solo qué ocurrió con los medicamentos.

También quién sabía lo que estaba pasando.

Lanusse y Boveri respondieron con una estrategia común.

Ambos negaron haber cometido delitos y sostuvieron que el testimonio responde a conflictos personales.

Incluso cuestionaron al hospital y a la asociación profesional que intervino en el caso.

La investigación ya había generado impacto por el faltante de propofol y otras sustancias de uso hospitalario.

Pero ahora el expediente empieza a correr el foco.

Ya no se trata solamente de un episodio privado dentro de un hospital prestigioso.

Empieza a rozar una discusión más incómoda sobre controles internos, silencios y responsabilidades compartidas.

En un país donde muchas instituciones prefieren proteger su imagen antes que revisar sus fallas, eso puede resultar más grave que el escándalo inicial.

Porque a veces lo más inquietante no es lo que ocurrió.

Sino cuánto tiempo nadie quiso verlo.