La universidad volvió a llenar las calles y el reclamo ya excede el presupuesto

En este momento estás viendo La universidad volvió a llenar las calles y el reclamo ya excede el presupuesto

Miles de estudiantes, docentes y familias marcharon en Neuquén para exigir el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. La movilización volvió a mostrar que el conflicto universitario ya se transformó en una discusión social y democrática mucho más amplia.

La universidad pública volvió a salir a la calle.

Y en Neuquén la escena tuvo algo más grande que una protesta sectorial.

Familias enteras caminando junto a estudiantes.

Docentes.

No docentes.

Gremios.

Organizaciones sociales.

Y una columna que atravesó el centro de la capital neuquina durante varias cuadras.

La movilización formó parte de una nueva Marcha Federal Universitaria convocada en todo el país para reclamar el cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso pero todavía resistida por el Gobierno nacional.

La concentración comenzó en el playón de la Universidad Nacional del Comahue y avanzó por Avenida Argentina hasta el monumento a San Martín, donde se realizó el acto central.

Pero el reclamo ya no gira solamente alrededor de partidas presupuestarias.

También habla de algo más profundo: qué lugar ocupa la universidad pública dentro del modelo de país que impulsa Javier Milei.

La rectora de la UNCo, Beatriz Gentile, volvió a ser una de las voces más fuertes de la jornada. “Está en juego nuestra vida democrática”, afirmó durante la convocatoria previa a la marcha. Y el mensaje no apareció aislado ni exagerado dentro del clima que atraviesa hoy al sistema universitario.

Durante los últimos meses, las universidades nacionales denunciaron caída salarial, renuncias de docentes, deterioro presupuestario y dificultades crecientes para sostener actividades académicas e investigación científica. Según el Consejo Interuniversitario Nacional, las transferencias reales al sistema universitario acumulan una caída cercana al 45% en los últimos años.

En provincias como Neuquén y Río Negro, además, el impacto tiene otra dimensión.

La UNCo no solamente forma profesionales.

También sostiene investigación, extensión universitaria y presencia educativa en ciudades donde muchas veces no existen otras alternativas de educación superior pública.

Por eso la discusión empezó a adquirir una carga social mucho más amplia.

No se discute únicamente financiamiento.

También acceso al conocimiento.

Movilidad social.

Y la posibilidad de que miles de jóvenes del interior puedan estudiar sin abandonar sus provincias.

Mientras tanto, el Gobierno nacional insiste en cuestionar la ley aprobada por el Congreso y sostiene que su implementación afectaría el equilibrio fiscal.

Pero las imágenes de la marcha dejaron otra sensación.

Que incluso en medio del desgaste económico y la fragmentación política, la universidad pública todavía conserva algo singular en Argentina: la capacidad de reunir sectores muy distintos alrededor de una idea compartida de futuro.

Y quizás ahí esté el verdadero fondo del conflicto.

Porque cuando una universidad pública se debilita, no se pierde solamente presupuesto.

También empieza a erosionarse una de las pocas promesas de igualdad que todavía sobreviven en la vida democrática argentina.