Macri tomó distancia de Milei y habló de un Gobierno con “intolerancia a la crítica”

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El ex presidente volvió a marcar diferencias con Javier Milei y cuestionó el estilo de conducción libertario. Dijo que el mandatario “se siente un profeta” y advirtió sobre el creciente clima de tensión política dentro del oficialismo.

Mauricio Macri volvió a salir al centro de la escena política.

Y esta vez ya casi sin disimular el distanciamiento con Javier Milei.

Durante una charla en la Universidad Austral, el ex presidente cuestionó el estilo de liderazgo del mandatario libertario, afirmó que “se siente como un profeta” y denunció que dentro del Gobierno existe “mucha intolerancia a la crítica”.

La frase resonó rápido dentro del oficialismo.

Sobre todo porque llega en uno de los momentos más delicados para la Casa Rosada, atravesada por internas, denuncias de corrupción y desgaste político acumulado durante las últimas semanas.

Macri definió el liderazgo de Milei como “emocional” y sostuvo que el Presidente tiene “muy poco entusiasmo por la implementación” concreta de sus ideas.

El mensaje parece tener varias capas.

No solamente cuestiona formas personales de conducción.

También intenta instalar una discusión sobre gestión, equilibrio político y capacidad de construir gobernabilidad más allá del impacto mediático o ideológico.

La tensión entre el PRO y La Libertad Avanza viene creciendo silenciosamente desde hace meses.

Pero ahora empieza a volverse mucho más visible.

Especialmente después de que dirigentes cercanos al oficialismo acusaran a Macri de ser “funcional al kirchnerismo” por insinuar una posible candidatura presidencial en 2027.

El ex mandatario respondió con ironía.

Y dejó claro que no piensa retirarse del tablero político.

La escena además refleja algo más profundo dentro del mapa opositor argentino.

El vínculo entre Macri y Milei siempre estuvo atravesado por una mezcla extraña de alianza táctica, competencia ideológica y desconfianza mutua.

Ambos comparten parte del electorado.

Pero también disputan liderazgo dentro de la derecha argentina.

Mientras Milei apuesta a profundizar una narrativa más confrontativa y personalista, Macri intenta recuperar perfil como dirigente con experiencia de gestión y construcción institucional.

Por eso las críticas actuales tienen un peso político bastante mayor que una simple diferencia discursiva.

El ex presidente parece empezar a construir un relato alternativo dentro del mismo universo opositor.

Uno donde el problema ya no sería solamente económico.

También político e institucional.

Y ahí aparece una advertencia que empieza a repetirse cada vez más seguido alrededor del Gobierno libertario.

Que la confrontación permanente y las internas constantes pueden terminar erosionando incluso a quienes llegaron prometiendo romper con la vieja política.