“El Mundial es la guerra y la política por otros medios”

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En la previa de una nueva Copa del Mundo, el escritor Jordi Aguiar Burgos reflexiona sobre el fútbol global, el poder y la disputa por las emociones colectivas

A semanas del inicio de un nuevo Mundial de fútbol, el escritor y periodista Jordi Aguiar Burgos lanzó una definición provocadora durante la presentación de su novela Pelota Manchada:

“El Mundial es la guerra y la política por otros medios”.

La frase, que reinterpreta la célebre idea de Clausewitz, funciona como punto de partida para pensar el lugar que ocupa hoy el fútbol en el tablero global.

“Hace mucho tiempo que los Mundiales dejaron de ser solamente eventos deportivos”, sostiene el autor. “Son escenarios donde los países disputan prestigio, legitimidad, negocios, tecnología, control cultural y emocional. Ahí se cruzan gobiernos, corporaciones, plataformas digitales, casas de apuestas, geopolítica y multitudes”.

Aguiar Burgos viene trabajando estos temas en Pelota Manchada, una novela negra transmedia donde el fútbol aparece como territorio de conspiración, manipulación tecnológica y disputa simbólica global. La historia recorre ciudades como Buenos Aires, París, Nápoles, Doha, Madrid y Miami mientras sigue a un periodista atrapado en una red vinculada al negocio mundial del fútbol.

Para el autor, los Mundiales condensan algo mucho más profundo que el espectáculo:

“Durante un mes, millones de personas ordenan sus emociones alrededor de un torneo. Se suspenden discusiones políticas, se reorganiza la conversación pública y se produce una especie de identidad colectiva momentánea. Eso tiene un poder enorme. Y todo poder termina siendo disputado”.

En ese sentido, considera que Qatar 2022 dejó al descubierto una nueva dimensión del fenómeno: “No fue solamente un Mundial. Fue una demostración de fuerza económica, tecnológica y diplomática. Los estadios, la vigilancia, las plataformas, las apuestas online, la inteligencia artificial aplicada al deporte… todo eso ya forma parte del fútbol contemporáneo”.

Sin embargo, el escritor también reivindica el costado popular del juego:

“El problema no es el fútbol. El problema es quién lo administra y para qué intereses. Porque mientras arriba se mueve una maquinaria multimillonaria, abajo sigue existiendo algo irreemplazable: la gente abrazándose por un gol”.

La reflexión aparece en un momento donde el Mundial vuelve a ocupar el centro de la escena cultural y emocional del planeta. Y donde, según Aguiar Burgos, el fútbol expresa tensiones mucho más amplias:

“Los Mundiales muestran cómo funciona el mundo contemporáneo: algoritmos moldeando emociones, corporaciones capturando relatos, nacionalismos, negocios globales y multitudes buscando pertenecer a algo”.

El autor acaba de presentar Pelota Manchada en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y actualmente prepara una gira por España con actividades en Valencia, Barcelona, Madrid y Málaga.

“Al final”, concluye, “el fútbol sigue siendo una de las pocas cosas capaces de unir a millones de personas. Y justamente por eso, todos quieren controlarlo”.