Los estudiantes de los dos colegios preuniversitarios más emblemáticos de la UBA votaron tomas y medidas de fuerza en medio del paro docente universitario. Reclaman aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, mejoras edilicias y salarios dignos para docentes.
El conflicto educativo volvió a subir de temperatura.
Y ahora ya no atraviesa solamente universidades.
También alcanzó a dos de las instituciones secundarias más emblemáticas del país.
Estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini y del Colegio Nacional de Buenos Aires resolvieron tomar ambos establecimientos en medio de una nueva jornada de protestas por la crisis presupuestaria que atraviesa la educación pública.
La decisión fue votada en asambleas estudiantiles realizadas este 26 de mayo de 2026 y se da en simultáneo con el paro nacional docente universitario y las clases públicas organizadas frente al Palacio de Tribunales.
El reclamo central apunta a la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y al deterioro creciente de las condiciones de cursada dentro de los colegios dependientes de la Universidad de Buenos Aires.
Los estudiantes denuncian problemas edilicios, falta de presupuesto y renuncias masivas de docentes golpeados por salarios cada vez más bajos.
En el Pellegrini, por ejemplo, representantes estudiantiles aseguraron que ya renunciaron decenas de profesores en lo que va del año y describieron aulas con goteras, paredes deterioradas y sectores donde incluso “se puede ver el cielo” por el estado de la infraestructura.
La protesta además expone un problema más amplio.
El desgaste creciente del sistema universitario y preuniversitario público después de meses de ajuste presupuestario, conflictos salariales y tensión permanente entre el Gobierno nacional y la comunidad educativa.
La situación ya venía escalando desde las multitudinarias marchas universitarias realizadas durante abril y mayo en distintas ciudades del país.
Ahora el conflicto empezó también a trasladarse hacia escuelas secundarias históricamente asociadas al prestigio académico de la UBA.
Y eso tiene un peso simbólico bastante fuerte.
Porque el Pellegrini y el Nacional Buenos Aires funcionan desde hace décadas como referencias centrales de la educación pública argentina.
La escena también deja algo bastante generacional.
Muchos estudiantes secundarios empezaron a involucrarse directamente en discusiones sobre financiamiento, calidad educativa y políticas públicas, retomando formas de organización que tuvieron fuerte presencia en distintos momentos de la historia argentina.
Mientras tanto, las tomas podrían extenderse durante los próximos días dependiendo de nuevas asambleas estudiantiles y de la evolución del conflicto universitario nacional.