El Mundial también deja cicatrices: Scaloni cerró la lista y un neuquino quedó afuera del sueño

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La Selección Argentina confirmó los 26 nombres que viajarán a Estados Unidos, México y Canadá para defender el título conseguido en Qatar. Entre las ausencias aparece una que resuena especialmente en la Patagonia: Marcos “Huevo” Acuña, campeón del mundo y uno de los futbolistas más importantes surgidos de Neuquén.

Hay listas que funcionan como una celebración. Y otras que, aunque lleguen envueltas en la épica de un Mundial, también cargan algo de despedida.

Lionel Scaloni confirmó este miércoles los 26 futbolistas que intentarán defender la Copa del Mundo en Estados Unidos, México y Canadá. La Argentina campeona vuelve a subirse al escenario más grande del planeta con buena parte de la columna vertebral que levantó el trofeo en Qatar, con Lionel Messi a la cabeza y una generación que ya ocupa un lugar privilegiado en la historia del fútbol argentino.

Pero toda lista mundialista es también una frontera. Una línea que separa ilusiones cumplidas de sueños postergados.

Y esta vez, del otro lado de esa línea quedó Marcos Acuña.

El “Huevo”, nacido en Zapala, fue uno de los nombres que finalmente no integrará la delegación argentina. La decisión de Scaloni estuvo vinculada a cuestiones físicas y de rendimiento reciente, en un plantel que combina experiencia con una renovación gradual que empieza a asomar en varios sectores del campo.

La noticia tiene un peso particular para Neuquén. No solamente porque Acuña es uno de los futbolistas más importantes que dio la provincia, sino porque fue el primer neuquino en disputar un Mundial con la camiseta argentina y terminó convirtiéndose en una pieza clave de uno de los ciclos más exitosos de la historia de la Selección.

Su recorrido tiene algo de historia patagónica. Desde Zapala hacia Ferro, Racing, Portugal, España, River y la Selección. Una carrera construida lejos de los reflectores de las grandes capitales futboleras, con ese perfil de jugador incómodo para los rivales y confiable para los entrenadores. Nunca fue la figura de las tapas. Fue algo más difícil: el futbolista que siempre estaba cuando había que estar.

En Qatar jugó un papel decisivo en la conquista argentina. Integró el equipo que rompió una espera de 36 años y ayudó a consolidar una generación que devolvió al fútbol argentino una narrativa que parecía perdida entre frustraciones, finales perdidas y desencanto colectivo.

Por eso su ausencia no se lee únicamente como una decisión deportiva. También marca el paso del tiempo.

Scaloni eligió sostener la base campeona, pero al mismo tiempo comenzó a abrir espacio para nuevos nombres. La convocatoria incluye jóvenes como Nicolás Paz, Giuliano Simeone, Valentín Barco y otros futbolistas que representan el recambio que inevitablemente empieza a empujar detrás de la generación dorada.

La Argentina llegará al Mundial con la presión que tienen todos los campeones: demostrar que lo conseguido no fue un accidente irrepetible. El desafío es enorme. Defender una Copa siempre es más difícil que conquistarla. Y la historia lo demuestra. Pocos equipos lograron sostenerse en la cima cuando el resto del planeta ya conoce sus fortalezas, estudia sus movimientos y espera el momento para destronarlos.

Mientras tanto, en algún rincón de Zapala, la noticia seguramente tendrá otro sabor.

Porque los Mundiales también son historias personales. Son abrazos, ausencias, llamados telefónicos y silencios.

Esta vez, el nombre de Marcos Acuña no estará en la lista final.

Pero en la memoria de millones de argentinos ya ocupa un lugar que ninguna convocatoria puede quitarle.