Nieve en tiempos de ajuste: Neuquén apuesta al invierno mientras el país cuenta los pesos

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Los centros de esquí neuquinos llegan a la temporada 2026 con nuevas inversiones, obras millonarias y propuestas renovadas. Pero detrás de las telecabinas, los eventos internacionales y las promociones aparece una pregunta inevitable: cómo sostener el turismo en una Argentina donde viajar volvió a convertirse en un lujo para muchos.

La nieve siempre tiene algo de promesa.

Apenas empiezan los primeros fríos, la cordillera se transforma en una especie de horizonte emocional para miles de argentinos. Las fotos aparecen en redes, los hoteles lanzan promociones, los centros de esquí ajustan máquinas y los pueblos de montaña empiezan a prepararse para esos meses en los que gran parte de la economía regional vuelve a ponerse en movimiento.

Pero este invierno llega con una paradoja muy argentina.

Mientras los principales centros de esquí de Neuquén anuncian inversiones históricas, nuevas obras y mejoras de infraestructura, el poder adquisitivo de gran parte de la población sigue golpeado por una economía que acumula años de incertidumbre y que, bajo el experimento económico de Javier Milei, continúa trasladando buena parte de los costos al bolsillo de los consumidores.

En ese escenario, la provincia busca jugar otra partida.

La estrategia combina modernización, promoción turística y una fuerte articulación entre el sector público y privado para intentar sostener uno de los motores económicos más importantes de la cordillera neuquina. Los centros de nieve ya comenzaron a mostrar sus cartas para la temporada 2026 y la apuesta es clara: ofrecer más servicios, mejores experiencias y una infraestructura capaz de competir con destinos internacionales.

En Villa Pehuenia-Moquehue, el Parque de Nieve Batea Mahuida volverá a abrir sus puertas administrado por la comunidad mapuche Puel, una experiencia singular dentro del mapa turístico argentino. Allí no solamente se esquía. También se expresa una forma distinta de gestionar el territorio, vinculando turismo, identidad cultural y desarrollo local.

Para esta temporada se anunciaron mejoras en accesos, estacionamiento, gastronomía y espacios recreativos, además de tarifas promocionales para residentes de distintas localidades del centro y norte neuquino.

Más al norte, Caviahue apuesta nuevamente a combinar paisaje volcánico, deportes de nieve y eventos que ya forman parte del calendario invernal patagónico. El Rugby Extreme y el tradicional Snow Polo buscarán atraer visitantes en un contexto donde cada turista cuenta y cada reserva anticipada puede marcar la diferencia para la economía local.

Sin embargo, el gran movimiento de la temporada parece concentrarse en San Martín de los Andes.

Cerro Chapelco atraviesa una de las transformaciones más importantes de los últimos años. La incorporación de una nueva telecabina con capacidad para diez pasajeros permitirá conectar la base con la cota 1600 en apenas cinco minutos y transportar hasta tres mil personas por hora. A eso se suman nuevos equipos, ampliación de estacionamientos, sistemas inteligentes para guardar equipamiento y una fuerte renovación de servicios.

La inversión busca responder a una demanda histórica: reducir tiempos de espera y mejorar la experiencia general de quienes llegan a uno de los destinos más emblemáticos de la Patagonia.

Villa La Angostura también se suma a la carrera. Cerro Bayo anunció mejoras operativas, nuevos beneficios para residentes patagónicos y esquemas de financiamiento orientados a sostener el flujo de visitantes en un mercado cada vez más sensible al precio.

Detrás de cada pase vendido hay algo más que turismo.

Hay hoteles, restaurantes, agencias, transportistas, trabajadores temporarios, comerciantes y economías regionales enteras que dependen de una buena temporada para atravesar el año. Por eso la provincia viene desplegando desde hace meses una estrategia comercial intensa, con presentaciones en Buenos Aires, acciones promocionales en Uruguay y encuentros con operadores turísticos nacionales e internacionales.

Neuquén sabe que la competencia ya no es solamente interna. Chile aparece cada vez más fuerte para el turismo argentino gracias a la diferencia cambiaria, mientras que Brasil sigue captando viajeros con paquetes cada vez más agresivos. Incluso el calendario internacional juega su partido: el Mundial de Clubes y otros grandes eventos deportivos disputan atención y consumo en una economía donde cada gasto se calcula dos veces.

Por eso la temporada que viene no será solamente una prueba para los centros de esquí.

Será también un examen para un modelo turístico que intenta crecer en medio de un país donde el consumo se enfría mucho más rápido que la nieve.

Y quizás ahí esté la verdadera apuesta neuquina: demostrar que, incluso en tiempos de ajuste, todavía hay territorios capaces de construir futuro a partir de sus paisajes, de sus comunidades y de una industria que entiende que el turismo ya no se vende solamente con postales. Se sostiene con inversión, planificación y una experiencia que justifique cada peso gastado.