🎙️ ARCHIVO ENCONTRADO N.Âș 17

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  • CategorĂ­a de la entrada:Libro Pelota Manchada
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Joan Ávalos – Sobre las escuelas nocturnas

(Audio recuperado. Fecha desconocida.)

A veces pienso que las personas mĂĄs valientes no estĂĄn en los gobiernos, ni en las empresas, ni siquiera en los libros.

EstĂĄn en las escuelas nocturnas.

Lo digo en serio.

Porque hay algo heroico en llegar a una escuela después de trabajar todo el día.

Después de manejar un taxi.

Después de estar ocho horas en una fåbrica.

Después de atender un comercio.

Después de cuidar hijos.

Después de volver cansado.

Y aun asĂ­ sentarse frente a un cuaderno.

Cuando somos chicos estudiamos porque nos obligan.

Cuando somos grandes estudiamos porque entendimos para qué sirve.

Y eso cambia todo.

Durante años recorrí ciudades.

Buenos Aires.

Valencia.

Barcelona.

ParĂ­s.

NĂĄpoles.

Montevideo.

En todas encontré personas que creían que ya era tarde para aprender algo nuevo.

Y en todas encontré otras que demostraban exactamente lo contrario.

Porque la edad no es lo que nos vuelve viejos.

Lo que nos vuelve viejos es dejar de hacernos preguntas.

Vivimos una época rara.

Nos dicen que todo tiene que ser rĂĄpido.

Que todo tiene que ser inmediato.

Que una persona vale por la cantidad de seguidores que tiene.

Que leer un libro es perder tiempo.

Que pensar demasiado es un problema.

Y sin embargo las escuelas siguen existiendo.

Como una forma de resistencia.

Como una declaraciĂłn silenciosa.

Como un grupo de personas diciendo:

«No queremos solamente sobrevivir.
Queremos entender.»

Y entender el mundo es un acto profundamente polĂ­tico.

No porque haya que pensar todos igual.

Sino porque nadie debería dejar que otros piensen por él.

Ni un gobierno.

Ni una empresa.

Ni una red social.

Ni una inteligencia artificial.

Ni un periodista.

Ni un escritor.

Por eso me gustan las escuelas nocturnas.

Porque estĂĄn llenas de personas que todavĂ­a se animan a cambiar.

Y cambiar es una de las cosas mĂĄs difĂ­ciles que existen.

QuizĂĄs por eso las admiro.

Porque mientras muchos creen que el futuro pertenece a los mĂĄs jĂłvenes, yo sospecho otra cosa.

El futuro pertenece a quienes siguen aprendiendo.

A cualquier edad.

(Fin del archivo.)