Los precios mayoristas aumentaron 2,5% durante mayo y mostraron una desaceleración respecto al fuerte salto registrado en abril. Sin embargo, la variación acumulada en los últimos doce meses alcanzó el 34,5%, reflejando que las presiones sobre los costos de producción continúan presentes en distintos sectores de la economía.
La inflación mayorista volvió a desacelerarse.
Después del fuerte incremento registrado en abril, los precios al por mayor aumentaron 2,5% en mayo, una cifra significativamente menor que la del mes anterior y que alimenta las expectativas de estabilidad en algunos segmentos de la economía.
A pesar de esa moderación mensual, el panorama de largo plazo sigue mostrando niveles elevados.
En los últimos doce meses, la inflación mayorista acumuló un alza del 34,5%, mientras que en los primeros cinco meses de 2026 el incremento llegó al 14,4%.
Los precios mayoristas tienen una importancia especial dentro de la economía porque suelen anticipar parte de los movimientos futuros de los precios al consumidor.
Cuando aumentan los costos de producción, muchas empresas terminan trasladando al menos una parte de esos incrementos a los bienes y servicios que llegan al mercado.
La desaceleración observada en mayo aparece además en un contexto donde la inflación minorista también mostró señales de moderación.
Sin embargo, los especialistas advierten que la evolución de los precios dependerá de factores como el tipo de cambio, los costos energéticos, la actividad económica y la dinámica del consumo durante los próximos meses.
Otro dato relevante es que la inflación mayorista continúa ubicándose por encima de algunos indicadores de actividad económica.
Esto ocurre en un escenario donde sectores como la industria, la construcción y el consumo masivo todavía enfrentan dificultades para recuperar dinamismo, generando tensiones entre la necesidad de sostener márgenes de rentabilidad y la capacidad de compra de hogares y empresas.
La evolución de los precios al por mayor es seguida de cerca por el mercado porque funciona como una señal temprana sobre posibles movimientos futuros en la estructura de costos de la economía.
Por ahora, el dato de mayo deja una lectura dual.
Por un lado, muestra una desaceleración importante respecto del mes anterior.
Por otro, confirma que la inflación acumulada sigue siendo elevada y que el desafío de consolidar una reducción sostenida de los precios todavía está lejos de estar completamente resuelto.