El consumo masivo registró una nueva caída en junio y profundizó la tendencia negativa que atraviesa desde comienzos de año. Según un informe de la consultora Scentia, las ventas en supermercados, autoservicios y otros canales comerciales retrocedieron un 2,7% interanual durante el mes, mientras que el acumulado del primer semestre mostró una baja del 2,9%.
Los datos reflejan que el gasto cotidiano de los hogares continúa resentido pese a la desaceleración de la inflación y a la recuperación que muestran algunos indicadores de la actividad económica.
La retracción no fue uniforme en todos los rubros. Mientras algunos productos esenciales mantuvieron niveles de venta relativamente estables, otras categorías vinculadas al consumo no indispensable registraron las mayores caídas, reflejando un cambio en las prioridades de compra de las familias.
El informe también señala diferencias entre los distintos canales de comercialización. Los comercios de cercanía y autoservicios continuaron mostrando un desempeño más débil que otros formatos, en un contexto donde los consumidores priorizan promociones, descuentos y opciones de menor precio.
Especialistas atribuyen este comportamiento al impacto que todavía tienen la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses y el mayor peso de los gastos en servicios, factores que limitan la capacidad de consumo de los hogares.
Aunque algunos indicadores económicos muestran señales de recuperación en determinados sectores, el consumo masivo sigue sin consolidar un cambio de tendencia. Los datos del primer semestre reflejan que las ventas continúan por debajo de los niveles del año pasado y que la recuperación del mercado interno avanza de manera desigual.