Una intensa ola de calor provocó nuevos incendios forestales de gran magnitud en el sur de Europa, obligando a evacuar a decenas de miles de personas en Francia y España. Las altas temperaturas, la sequía y los fuertes vientos favorecieron la rápida propagación de las llamas, mientras cientos de bomberos trabajan para contener los focos activos.
En el sudoeste de Francia, uno de los incendios más graves se desarrolla en la región de Gironda, cerca de Burdeos, donde el fuego consumió miles de hectáreas de bosque y obligó a evacuar a unas 20.000 personas. Las llamas también destruyeron viviendas y amenazaron varias localidades turísticas de la zona.
España también enfrenta una situación crítica. Los incendios afectan especialmente a Madrid, Castilla y León, Castilla-La Mancha y otras comunidades, donde más de 10.000 personas fueron evacuadas y el Gobierno declaró la emergencia de interés nacional. La Unidad Militar de Emergencias (UME) fue desplegada para colaborar en las tareas de combate del fuego.
Las autoridades atribuyen la rápida expansión de los incendios a la combinación de temperaturas extremas, baja humedad, vegetación seca y fuertes ráfagas de viento, condiciones que elevan al máximo el riesgo de nuevos focos. Los expertos advierten que el cambio climático está favoreciendo temporadas de incendios cada vez más largas e intensas.
En Francia ya se quemaron más de 44.000 hectáreas en lo que va del año, mientras que en España la superficie afectada supera las 100.000 hectáreas, cifras muy superiores a las registradas en el mismo período de 2025.
Los servicios de emergencia mantienen operativos de evacuación, asistencia a los damnificados y monitoreo permanente de los incendios, mientras las autoridades piden a la población respetar las restricciones de acceso a las zonas afectadas y extremar las medidas de prevención ante el elevado riesgo de nuevos focos.