La empresa británica Rockhopper Exploration difundió nuevas imágenes de las obras que desarrolla en Puerto Argentino como parte del proyecto petrolero Sea Lion, uno de los mayores emprendimientos de exploración y producción de hidrocarburos en las Islas Malvinas. Las fotografías muestran el avance de las instalaciones logísticas que darán apoyo a la futura explotación offshore, una iniciativa que el Gobierno argentino considera ilegal por realizarse sin autorización nacional.
Las imágenes exhiben la construcción de áreas de almacenamiento, infraestructura de apoyo y el acondicionamiento del muelle que será utilizado por los buques encargados de abastecer las operaciones en alta mar. Estas instalaciones servirán como base logística para el desarrollo del proyecto Sea Lion.
El emprendimiento está liderado por la firma israelí Navitas Petroleum, que posee el 65% de participación y actúa como operadora, mientras que Rockhopper Exploration controla el 35% restante. Ambas compañías fueron declaradas ilegales por la Argentina al operar sobre recursos naturales ubicados en la plataforma continental argentina sin autorización del Estado nacional.
Además de la infraestructura portuaria, el proyecto contempla la construcción de un hotel con capacidad para 160 personas y un helipuerto destinado al traslado de trabajadores hacia las plataformas de extracción. Se estima que durante su desarrollo participarán unas 260 personas, una cifra equivalente a cerca del 8% de la población actual de las islas.
De acuerdo con las proyecciones difundidas por las empresas, Sea Lion podría convertirse en uno de los principales desarrollos petroleros offshore de la región. Informes económicos citados por medios británicos estiman que, una vez en funcionamiento, el proyecto generaría ingresos significativos para la administración isleña mediante el cobro de impuestos y regalías vinculadas a la producción de petróleo.
La Argentina mantiene desde hace años su rechazo a toda actividad de exploración y explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas sin autorización nacional, al considerar que esos recursos forman parte de su plataforma continental. En ese marco, el avance de las obras volvió a reavivar la disputa en torno al aprovechamiento de los recursos naturales en el Atlántico Sur.