Las vacaciones de invierno cerraron con un balance positivo en cantidad de visitantes, aunque detrás de ese resultado se esconde una fuerte diferencia entre el turismo internacional y el nacional. Mientras la llegada de turistas extranjeros alcanzó niveles récord y permitió sostener la actividad, el turismo interno volvió a mostrar signos de debilidad, afectado por la pérdida del poder adquisitivo y la menor capacidad de gasto de las familias argentinas.
Durante el receso invernal viajaron alrededor de 4,6 millones de personas por el país, un 5,9% más que en las vacaciones de invierno de 2025. El impacto económico superó los 2,1 billones de pesos y la estadía promedio se ubicó en cuatro días, con buenos niveles de ocupación en destinos tradicionales como Bariloche, Ushuaia, Mendoza, Salta, Iguazú y la Ciudad de Buenos Aires.
Sin embargo, el crecimiento estuvo impulsado principalmente por el turismo receptivo. Cerca de 400.000 visitantes extranjeros recorrieron la Argentina durante julio y compensaron la caída de la demanda interna. En el primer semestre del año ingresaron al país 3,1 millones de turistas internacionales, la cifra más alta de los últimos años, favorecida por el aumento de visitantes provenientes de países no limítrofes.
El panorama fue diferente para los viajeros argentinos. Aunque la cantidad total de turistas nacionales se mantuvo elevada, el gasto promedio por persona cayó un 5,6% en términos reales respecto del año pasado. Este comportamiento refleja el impacto de la pérdida del poder adquisitivo, que llevó a muchas familias a reducir gastos, acortar estadías o elegir destinos más cercanos.
Desde el sector turístico señalaron que las reservas comenzaron con niveles bajos y que gran parte de la temporada se sostuvo gracias a las contrataciones de último momento. También destacaron que muchos viajeros combinaron varios destinos durante un mismo viaje para aprovechar promociones y optimizar costos.
Los especialistas advierten que la recuperación del turismo dependerá en gran medida de la evolución del consumo interno. Mientras el ingreso de visitantes extranjeros continúa creciendo y sostiene parte de la actividad, el mercado doméstico sigue condicionado por la situación económica y mantiene un nivel de gasto inferior al registrado en temporadas anteriores.