Un terremoto de gran magnitud sacudió este lunes 10 de agosto el oeste de Colombia y provocó una emergencia de gran escala. El movimiento, registrado inicialmente con una magnitud cercana a 7,5 y luego estimado en 7,4, causó víctimas fatales, cientos de heridos y graves daños en distintas ciudades del país.
El epicentro se ubicó en el departamento del Chocó, cerca de San José del Palmar, a unos 80 kilómetros de profundidad. El fuerte movimiento se sintió en amplias zonas de Colombia y también fue percibido en países vecinos como Ecuador y Panamá.
La cantidad de víctimas aumentó durante las horas posteriores al terremoto. El último dato oficial mencionado en la información disponible registraba 111 fallecidos, mientras que la Asociación Colombiana de Ciudades Capitales elevó posteriormente la cifra a 132 muertos y más de 570 heridos. Las autoridades advirtieron que el número podría continuar aumentando mientras avanzaban las tareas de rescate.
Entre las zonas más afectadas se encuentran Pereira, Dosquebradas y La Virginia, en Risaralda, donde se registraron decenas de víctimas. También hubo fallecidos en Valle del Cauca y Chocó, mientras que en Manizales se reportaron personas muertas y graves daños en edificios.
La fuerza del terremoto provocó además el derrumbe y deterioro de numerosas construcciones. En Cali, las autoridades informaron preliminarmente sobre al menos 30 edificios colapsados, con personas que quedaron atrapadas entre los restos de las estructuras. También se registraron daños importantes en Quibdó, Pereira y Manizales.
La emergencia también afectó la infraestructura aeroportuaria. Los aeropuertos de Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia, Cartago y Buenaventura suspendieron sus operaciones temporalmente para evaluar posibles daños estructurales y garantizar la seguridad.
Ante la gravedad de la situación, el presidente colombiano Abelardo de la Espriella declaró el desastre de carácter nacional y coordinó la respuesta de los organismos de emergencia. Los equipos de rescate trabajan en diferentes puntos para localizar a personas desaparecidas y asistir a quienes resultaron afectados.
Aunque inicialmente existió preocupación por la posibilidad de un tsunami debido a la ubicación del epicentro y la cercanía con la costa del Pacífico, las autoridades descartaron posteriormente esa amenaza. Sin embargo, los especialistas mantienen la atención puesta en la posibilidad de que se produzcan réplicas en las próximas horas.
El terremoto se convirtió así en una de las mayores tragedias naturales recientes de Colombia, con una emergencia que continúa en desarrollo mientras los equipos de rescate buscan sobrevivientes, evalúan los daños y trabajan para restablecer los servicios afectados.