Más de 1.000 científicos del CONICET vuelven a movilizarse tras tres años de espera

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Investigadores, técnicos y personal de apoyo reclaman la efectivización de cargos que obtuvieron mediante concursos en 2023. Denuncian que cientos continúan en situaciones laborales precarias y advierten sobre la pérdida de profesionales altamente capacitados en medio de los recortes al sistema científico.

Más de 1.000 científicos y científicas del CONICET volverán a movilizarse este miércoles 9 de septiembre para reclamar la efectivización de sus cargos y exigir respuestas al organismo. La protesta tendrá como punto central el Polo Científico-Tecnológico de la Ciudad de Buenos Aires y se replicará en distintos Centros Científicos Tecnológicos del país.

El conflicto comenzó en septiembre de 2023, cuando 850 investigadores recibieron la notificación de que habían sido seleccionados para ingresar a la planta permanente del CONICET después de atravesar un proceso de evaluación que se extendió durante varios meses. A ese grupo se sumaron alrededor de 100 técnicos y trabajadores de apoyo que también habían ganado sus respectivos concursos.

Sin embargo, las incorporaciones quedaron suspendidas en el marco de las políticas de ajuste aplicadas sobre el sistema científico durante el gobierno de Javier Milei. Según los investigadores, recién hacia fines de 2025 se concretaron dos tandas de ingresos, pero alcanzaron solamente a una parte de quienes habían ganado los concursos.

La mayoría continúa esperando una definición. Desde el colectivo que reúne a los ingresantes señalan que, pese a que durante los últimos meses las autoridades del organismo habían deslizado que los ingresos restantes podían concretarse durante 2026, todavía no recibieron certezas sobre cuándo podrán asumir formalmente sus puestos.

La demora tiene consecuencias que van más allá de una cuestión administrativa. Muchos de los investigadores que esperan su incorporación sostienen trabajos precarios o deben combinar diferentes empleos para mantenerse mientras aguardan un cargo para el que ya fueron seleccionados.

Clara Giachetti, doctora en Biología e integrante del Colectivo de Ingresantes a CONICET, señaló que más de 600 personas continúan esperando su ingreso desde los concursos de 2023. Según planteó, la incertidumbre está provocando que profesionales formados durante años abandonen la investigación pública, busquen oportunidades en el sector privado o directamente consideren emigrar.

El problema, además, no se limita a quienes permanecen fuera de la planta permanente. Los científicos también advierten sobre el deterioro general del sistema de investigación, en un contexto de reducción presupuestaria, pérdida de puestos de trabajo y dificultades para sostener proyectos y carreras científicas.

El reclamo reúne a investigadores de 22 provincias y más de 70 localidades. La amplitud geográfica del conflicto refleja que no se trata solamente de una disputa concentrada en Buenos Aires, sino de una preocupación que atraviesa distintos centros y áreas de investigación del país.

Para los científicos, el tiempo también juega en contra. Formar a un investigador requiere años de estudio, becas, especializaciones y experiencia, por lo que la pérdida de profesionales no puede compensarse rápidamente cuando las condiciones laborales empujan a abandonar la actividad.

La movilización del miércoles buscará volver a colocar esa discusión en el centro de la agenda pública. Después de tres años de espera, quienes ganaron sus concursos reclaman algo que consideran básico: que el reconocimiento obtenido mediante evaluaciones se transforme finalmente en un puesto de trabajo estable y en la posibilidad de continuar desarrollando ciencia en Argentina.